Con los pies en el suelo

¿Hay alguien que sepa enfrentarse a las calles vacías en Tenerife o en Mallorca?

precios ¿Cuándo se llenarán?

No sé si hay alguien del turismo en España con los pies en el suelo. ¿O es que existe demasiada prepotencia en el sector, generada en los años de absoluta bonanza? ¿Hay alguien quien sepa enfrentarse, que dé soluciones para llenar esas calles vacías que observamos en las mejores zonas turísticas, que yo he visto en Tenerife o en Mallorca?

Me viene a la memoria una reunión que mantuve, hace unos meses, en Tenerife, con el presidente de la patronal hotelera a la cabeza. Se trataba de crear una compañía aérea para Canarias, éramos unas catorce personas, algunas de ellas desconocidas para mí. Y todos estaban más pendientes de hacer caja que de la necesidad que tenían de crear su propia compañía para las islas, tras la quiebra de Thomas Cook.

Ahora, con la crisis motivada por la pandemia, es cuando hay que sacar de la caja, pero no sé si lo harán. No estamos hablando sólo de hoteles, porque ¿qué pasa con los bares, los restaurantes, los coches de alquiler, las excusiones, las tiendas de souvenirs? Todos están pasando su calvario.

Ni más ni menos que cinco o seis años nos van a hacer falta para volver a la normalidad y hasta que no empiecen a volar los aviones no habrá normalidad posible. Es la aviación la que nos la brindará. Y hace falta tiempo, medidas y, acaso, remodelación del interior de las grandes y las pequeñas aeronaves.

La unidad es la clave. Que nadie se crea ni mejor ni peor que el otro, porque tenga hoteles en el otro lado del Atlántico. Recuperar el turismo es una cuestión de todos, sin excepción. Espero que el sector demuestre mejor solidaridad y conocimiento de los efectos de la pandemia que el inepto Gobierno español, que lo que ha hecho es dar palos de ciego. Comprendo que era difícil acertar y hasta que el virus no se ha desintegrado con la estación no ha tenido nadie cabeza para hacerlo, para tomar decisiones con cierta lógica.

Pero las organizaciones hoteleras, con excepciones, siguen dirigidas por dinosaurios, que no ven sino su propia caja cuando es el momento de olvidarse de ella y de tirar de ahorros. Lo que leemos cada día en los periódicos responde a un sectarismo soez, atroz, destructivo. Sobre todo lo que leemos de la actuación de unos políticos sin calidad ni conocimientos para sacar a España del atolladero económico previsto.

Y con las cabezas actuales que rigen el turismo –y sigo haciendo las excepciones que sean precisas– no percibo soluciones a corto plazo, sino en todo caso a medio o a largo. Los hombres del pasado se encontraron con kilómetros y kilómetros cuadrados de costa donde pudieron hacer realidad sus sueños y crear auténticos imperios. Quizá los de hoy no estén preparados para empezar de nuevo, con las dificultades que tienen que sortear.

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