Licenciado Vidriera

Sobre la fragilidad de los opinadores y su piel fina

Los vidrieras deben estudiar el pasado si quieren pronosticar el futuro. (Confucio).

El Licenciado Vidriera forma parte de las Novelas Ejemplares de Cervantes. Es una obra idealista con cierta influencia italiana y con argumento de enredos. Tomás Rodaja, que así se llamaba, buscó en Salamanca un amo que le ayudase a conseguir estudios a cambio de sus trabajos como criado, no obstante, tras ser adoptado por unos estudiantes destacó por su notable ingenio.

Tras múltiples vicisitudes se gradúa en leyes en Salamanca, allí se enamora y tras una enrevesada historia de hechizos por amoríos se ve envuelto en una enfermedad que le provoca creerse que es de vidrio. No dejaba que nadie se acercase, creía ser frágil, era intocable. Quizás, debido a eso, sus días transcurrían satirizando todo lo que le rodeaba.

Los estudiosos de la Literatura española hablan que en la personalidad de Vidriera destaca la manera que tiene de desarrollar su crítica mordaz y satírica. Se convirtió en un vocero de lo que los demás temían expresar; en suma, se convirtió en la voz del pueblo.

No temía represalias y llegó a creerse que era un “mesias” con seguidores en muchos lugares de la España de la época. Se sentía admirado y respetado por distintos sectores de la sociedad del momento.

El autor de la novela establece un vínculo entre el loco y el mundo, entre la literatura y la vida. Sin embargo, nos deja la duda en su propio nombre, Vidrieras, de la incapacidad del ser humano en aceptar algo con lo que no está de acuerdo.

La fragilidad en la piel de los opinadores, los licenciados vidrieras, no les permite aceptar que pueda existir la divergencia de opiniones. Los actuales vidrieras con su piel fina, no soportan la idea de que haya otros que puedan discrepar y por ello, desde que les dejan un púlpito aprovechan para hablar de algo que está un poco más allá de su nariz y que creen ver con claridad.

Hoy en día se podría decir que los opinadores –en los que me incluyo– son personajes sectarios que no admiten que personas con ideas políticas y sociales distintas a las suyas puedan ejecutarlas. Se sienten, nos sentimos, con el derecho de criticar a las personas sin conocerlas.

Deberíamos de pensar, cuando hablamos de un tema, sí verdaderamente estamos obrando consecuentemente. Una canción, una caricatura o dibujo, un artista, un actor, una obra pictórica o una escultura… ¿En serio merece una crítica despiadada?

Repito que me aplico el cuento para mí Pero… ¿Todos estarían dispuestos a entonar el mea culpa? Me da la impresión que no. En España hay mucho sectario de derechas, pero también de izquierdas y no sé quiénes son peores. Señores vidrieras, siga escupiendo para arriba más tarde o más temprano le caerá encima.-Confucio.

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