Díaz Ayuso

No parecía necesario que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso, tuviera la precaución de mentir porque, además, carecía de la mayor  importancia el hecho de que realmente lo hiciera. A todas luces, se nota muchísimo que ha debido posar tal y como le ha aconsejado el fotógrafo, pero a mí, que también lo soy, es imposible que me hubieran podido  engañar entre ambos con tanta facilidad, máxime, cuando para más Inri y ya puestos, yo mismo, pese a todas las consecuencias, hubiera caído incluso en la tentación de aconsejarle ponerse de rodillas implorando al Altísimo.

Tras la benévola mirada de la Presidenta de Madrid, se oculta el mucho interés que tiene en quedar bien con los familiares de las víctimas a las que, indirectamente, Díaz Ayuso achaca a los gestores del PSOE por su supuesta irresponsabilidad en la tragedia ocasionada por la Covid-19. Y parece también cierto, a criterio de las últimas encuestas llevadas a cabo, que esa tendenciosa manera de representar en la portada del diario El Mundo a la Virgen María, aparte de proporcionarle votos para su causa, se encuentra muy alejada de aquella otra que tan bien conocemos en Historia del Arte con el nombre de La Piedad.

Cuando la corrupción del PP se abría paso, enredándose entre la gente que le había salido rana a Esperanza Aguirre y mientras su sucesora, Cristina Cifuentes, esperaba el sobre cerrado marrón que le habría de llegar desde la tesorería del partido, viéndose mientras tanto obligada a tener que robar cremas en los supermercados por falta de ingresos, Díaz Ayuso, a la sazón, se batía el cobre a discretos codazos en el seno de la Comunidad de Madrid como una Juana de Arco de ojos benevolentes y sin atisbos de venganza por su parte, lo que la conduciría a granjearse la confianza de la dirección del partido hasta alcanzar el puesto que defiende hoy en Madrid.

Bien es verdad que si no llega a ser por el concurso de Ciudadanos y Vox, Díaz Ayuso no estaría hoy disfrutando de tal privilegio; si es que se puede llamar privilegio a la situación de tener que soportar las arbitrariedades ya conocidas de salvapatrias de la categoría de Ortega Smith o Santiago Abascal. En cualquier caso, resulta chocante pensar que la alimentación de los niños en las escuelas no le preocupa lo que le debiera porque si alguien como ella es capaz de posar de esa manera para un fotógrafo por estrategias de partido, no sea, sin embargo, capaz de retirar de los menús de las escuelas esos otros ingredientes tan alejados de la llamada dieta mediterránea y que tanto perjudican a la salud infantil. ¿Quizás sea porque Juana de Arco nunca tuvo hijos o por alguna otra razón oculta que se escapa a la calenturienta imaginación de los miembros comunistas del gobierno de Sánchez? Pronto lo sabremos.

Hay que agradecerle, sin embargo, el hecho de dar luz verde, aunque a regañadientes, a la decisión adoptada por el gobierno de retrasar para Madrid el paso definitivo a la fase uno de la desescalada, a pesar de que la Presidenta, también ha hecho responsable al PSOE, con tal decisión, de las enormes pérdidas económicas que, según ella, ha venido sufriendo su Comunidad en los últimos días.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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