miércoles, noviembre 30, 2022
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Qué pasa con HAARP, SURA y EISCAT

  • ¿Tienen algo que ver estas infraestructuras con el cambio climático?

Seguramente a alguno de ustedes les sonará el Proyecto HAARP, desarrollado y financiado por la Fuerza Aérea y la Marina de los Estados Unidos de América; el objetivo era estudiar la ionosfera para desarrollar tecnología que mejore las telecomunicaciones y la vigilancia. Básicamente se trata de modificar las propiedades electromagnéticas de una zona limitada de esta capa de la atmósfera. Como todo lo que se hace en secreto, este proyecto está en una zona poco visible. Éste está en Alaska y allí se han instalado múltiples antenas que hacen surgir las teorías más disparatadas, o tal vez no.

Aunque no ha podido probarse, si se afirma que estas antenas son capaces de modificar las condiciones meteorológicas de determinados lugares provocando presuntamente lluvias, sequías, vientos e incluso hablan de terremotos. En la Red puede encontrar información al respecto que le hablará de las posibilidades de este proyecto norteamericano para provocar ciertas catástrofes naturales. Las acusaciones más directas, como no podía ser de otra manera siempre han llegado desde Rusia que les acusa de hacer uso de este artilugio con fines bélicos.

Evidentemente, los rusos no iban a permanecer impasibles y crearon SURA como centro de investigación ionosferica, más grande y potente que el de Alaska está ubicado al este de Nóvgorod y cuenta con capacidad para irradiar 190 megavatios, un calefactor 53 veces más potente que el de los gringos.

La Asociación Europea de Ciencias de Radares de Dispersión Incoherente opera con el denominado EISCAT un calentador de la ionosfera que se encuentra ubicado en los países nórdicos y financiado por éstos además de Francia, Alemania, Reino Unido, Japón y China. Según parece, hay otros países que están utilizando esta tecnología.

Algunas voces entendidas en esta materia afirman que estos artilugios pueden suponer una interferencia en el delicado equilibrio de la naturaleza, en particular en el clima dando lugar a variaciones en las condiciones meteorológicas para poder ser empleadas con fines bélicos. La pregunta que me hago podría ser lógica: ¿Tienen algo que ver estas infraestructuras con el cambio climático? ¿Nos están echando la culpa a todos cuando son los poderosos los responsables? Está claro que si los grandes países están detrás de estos calefactores de la ionosfera poco dirán al respecto. –Confucio.

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