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La situación en el Sahel se ha deteriorado a gran velocidad, y en Mali la inestabilidad afectó a una delegación que participaba en dos actividades organizadas por Casa África
Supongo que muchos de ustedes leyeron este pasado fin de semana que, en Mali, una alianza de los tuaregs independentistas del norte del país, el llamado Azawad, ha hecho oficial una alianza con la filial de Al-Qaeda en el Sahel, el JNIM, que ha dado una vuelta de tuerca más, la más grave desde el año 2012, a la inseguridad en el Sahel.
Por si no lo sabían, el estallido de esta revuelta sorprendió en Bamako a una delegación de ciudadanos españoles que participaban en dos actividades organizadas por Casa África. El hecho salió ampliamente reflejado en los medios de comunicación.
En la madrugada del sábado 25 de abril, una célula terrorista infiltrada en Bamako detonó un camión explosivo en Kati, un barrio de la capital, frente a la vivienda que dentro de un campo militar alojaba al Ministro de Defensa, Sadio Camara y a su familia. Imaginen el estruendo e impacto que se produjo que la onda expansiva de la explosión, a las 5 de la mañana, fue percibida a 14 kilómetros de distancia por buena parte de los miembros de la delegación de Casa África que se alojaban en un hotel, muy cercano a la Embajada de España en Mali.
La explosión en Kati formaba parte de una operación coordinada entre tuaregs del norte y yihadistas de JNIM por todo el país, y comprendía una infiltración en Bamako, pero sobre todo, el control del norte y centro del país.
Quizás lo primero es contarles qué hacíamos en Mali. En total coordinación con el Ministerio de Asuntos Exteriores y nuestra Embajada en Bamako, juntamos dos proyectos diferentes: por un lado, un taller de periodismo de migraciones, que planificó nuestro jefe del área de comunicación, Joan Tusell, y que incluía la participación del periodista canario Nicolás Castellano, en alianza con la Organización Internacional para las Migraciones. Celebrado las mañanas de jueves y viernes, el taller fue un éxito, con la participación de 30 periodistas malienses, que aprendieron, entre otras cosas, cómo es el camino que hacen muchos jóvenes malienses que se acaban jugando la vida en la mar en la llamada Ruta Canaria o Atlántica de las migraciones. En esa experiencia, constatamos que los periodistas malienses no sabían que estamos hablando de la ruta migratoria marítima más peligrosa y mortífera del mundo, los días de navegación que afrontan pateras y cayucos, y la cantidad de jóvenes que se calcula mueren en el intento.
En la segunda de nuestras actividades, liderada por nuestra jefa del área de Cultura y Educación, Ángeles Jurado, llevamos un grupo de programadores culturales españoles (dos de ellos canarios), para hacer una edición más, y van 12, de nuestro proyecto Vis a Vis, una iniciativa que genera contactos y redes entre los sectores culturales africanos y español, y acaba provocando que, cada verano, los escenarios de los principales festivales españoles que apuestan por las músicas del mundo incorporen grupos africanos que normalmente antes no han tenido la oportunidad de mostrar su talento en nuestro país. El proyecto Vis a Vis, para aprovechar sinergias, se insertó en el Festival HOLA Bamako, un evento anual que lleva en Mali once ediciones ininterrumpidas pese a la difícil situación del país, lo que muestra el empeño y la resiliencia de la cooperación cultural hispano-maliense, cuyo mérito recae en la Embajada de España. Fíjense si el HOLA Bamako ha sido importante que, este año, de la mano de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Ministerio, el HOLA Bamako se extendió, en el mismo fin de semana, a varios países africanos bajo la marca HOLA África ha estado en Camerún, Cabo Verde, Túnez, Angola, Ghana y Costa de Marfil.
En Mali, el HOLA Bamako ya es un evento consolidado, querido por la sociedad civil maliense y ampliamente apoyado incluso por empresas privadas malienses a través de patrocinios. Este año eran tres noches de conciertos en el precioso parque del Museo Nacional de Bamako, en un cartel que reunía a los grandes nombres de la música maliense y a los que se sumó un grupo español. Este año fue el grupo de rock ‘Niños Bravos’, que dejaron al público maliense exhausto de tanto bailar en la noche del viernes.
De nuestro proyecto Vis a Vis, al que inicialmente se presentaron 100 bandas malienses (una cifra espectacular que evidencia que Mali es una de las cunas de la música africana) pudimos celebrar dos de las tres noches de conciertos y escuchar finalmente a 11 de las 12 bandas seleccionadas.
Quiero aprovechar estas líneas para agradecer y reconocer el buen talante de todo el grupo de programadores desplazados a Bamako, y por el temple y paciencia con que afrontaron la incertidumbre de una situación forzada por un evento de dimensiones, no lo ocultemos, importante. Así que muchas gracias, Juan y Javier (los dos programadores canarios), Pachi y Tania, Unai, Javi, Judith, Juan Ramón, Vicente, María Isabel, Eugenio y Antonio por vuestro compromiso con el Vis a Vis, por creer en este proyecto de crear redes con la industria musical africana y fomentar que se conozca su talento a través de los festivales que gestionan.
Quiero también reconocer el trabajo de nuestro equipo en Casa África, Ángeles y Joan, por todo el empeño en programar actividades, por seguir estando presentes en África y por fomentar que la imagen y conocimiento de esa pequeña institución española con sede en Canarias, Casa África, sea tan conocida, querida y respetada por el continente.
Pero, sobre todo, quería aprovechar la tribuna que los medios de comunicación nos abren para reconocer el trabajo de nuestro Embajador en Mali, Antonio Guillén, y todo su equipo en el terreno. Todas las personas de la delegación con que he hablado (ya están todas en casa desde el mismo lunes) nos mostraron su admiración, agradecimiento y reconocimiento por el exquisito cuidado de la Embajada desde la mañana del sábado hasta el regreso de todos los miembros de la expedición a casa. El Embajador me llamó personalmente en varias ocasiones durante el fin de semana para ir informando sobre los hechos y detallarme, a la espera de saber si abriría el aeropuerto, cómo se estaba trabajando.
El Embajador Guillén no solo se desplazó en varias ocasiones al hotel (elegido por la Embajada por su nivel de seguridad y cercanía) sino que tuvo paciencia y tranquilidad para informar a todos y cada uno de los miembros de la delegación, para asegurar que todo el mundo entendía que estaba todo controlado. La cónsul y segunda al mando de la Embajada, Patricia Gómez, estuvo también en todo momento acompañando a la delegación.
Me emociona profundamente constatar la valía y profesionalidad del Embajador Guillén, de Patricia Gómez y de todo el impresionante equipo de seguridad (Policías Nacionales destinados a la Embajada) que con su presencia tranquilizaron al grupo en todo momento. Y decir que es un orgullo ver la valía de la gente en nuestro Servicio Exterior que lucha en entornos complejos para seguir avanzando, en este caso, para que siga existiendo amistad entre España y Mali incluso en momentos tan complejos.
Porque si de algo estoy convencido tras el suceso de esta semana es de la necesidad de que estemos en Mali haciendo proyectos de diplomacia pública. Porque llevamos años escribiendo artículos sobre el Sahel (incluso recopilados a través de una monografía) y en buena parte de ellos hemos defendido principalmente dos mensajes: uno, que la seguridad del Sahel es la seguridad de España y Europa y dos, que ante este hecho, es fundamental que España juegue un papel protagonista en las relaciones con Mali, y que éstas deben incluir cooperación y diplomacia pública.
Siempre he dicho que, desde nuestra posición, en Casa África, debemos seguir haciendo actividades de diplomacia pública, porque eso nos acerca a los malienses. En estos días en Bamako, nuestro equipo no paraba de decirme lo agradecidos que están los malienses de que los españoles sigamos ahí, con ellos, haciendo cosas, compartiendo conocimiento, poniendo en valor su inmensa riqueza cultural.
No tengan ninguna duda de que, si la situación securitaria lo permite, seguiremos trabajando con Mali y con los malienses. Es maravilloso que la frase que más escucharon estos días los miembros de nuestro equipo fue ‘Nous sommes ensemble’, que en español significa, “estamos juntos”.
Mali pasa unas horas muy difíciles y su estabilidad se tambalea. La semana que viene nos centraremos en contarles por qué. Pero el de hoy quiero que sea un artículo de agradecimiento y para recordar que los malienses tienen en España a un Estado amigo. Y para dejarles claro que, pese a las enormes dificultades, ‘estamos juntos’.
José Segura Clavell
Director general de Casa África
