Con el auge de las Redes Sociales y la pandemia también lo han hecho las teorías más disparatadas que nadie pueda imaginar; de hecho, la Comisión Europea y la Unesco han publicado unas infografías educativas para ayudar a identificar, desmontar y contrarrestar las teorías de la conspiración que casi a diario saltan a la Red.
En los dos últimos años ha habido para todos los gustos, desde que la pandemia es un invento hasta que el volcán de La Palma se produjo por la intervención del hombre. Debe ser que los cientos de científicos que aún están trabajando en la isla, en lugar de técnicos son espías enviados de todas las partes del plano mundo.
Las vacunas han sido las tristes protagonistas de este insensato despropósito. “Todo lo que nos han inoculado es con el fin de controlarnos…” y otras sandeces que se han vertido sobre el particular. Personalmente pienso: ¿Cómo puede haber personas que se vayan tranquilamente a dormir habiendo sido responsables –directa o indirectamente– que sólo una persona, aunque sólo sea una, haya fallecido por no vacunarse? Es incomprensible que haya alguien que haga más caso a un cantante que a un científico…
La nueva generación de teóricos conspiracionistas es la misma que sostiene que las estelas de los aviones en el cielo son fumigaciones ilegales sobre la población civil, por supuesto con productos químicos que controlarán esto o aquello.
Los terraplanistas ya son más talluditos, como tampoco creen que el hombre estuvo en la Luna, pretenden hacernos creer que la tierra es plana… cuando todo el mundo sabe que la Tierra no es plana… ¡Tiene forma de pirámide! Y nosotros somos los pringados que formamos la base de esa pirámide donde el Emérito ocupa la cúspide y nos controla a todos.
Lo último sobre conspiraciones: Los aviones no vuelan y las aves no son reales.
Después de superar los botes que ha dado la única neurona que me queda dentro de mi enorme tolmo* intento recuperar. Según una autodenominada Birds aren’t real los pájaros son réplicas de drones implementados por los gobiernos para espiar a la población. A partir de esta información… ¿Qué más quiere que le diga? Ponga el programa ese de “nosequémilenio” y deje volar su cabezón.
Pero todavía hay más… “Los aviones no vuelan”… el pájaro de metal no se iba a quedar sólo en la fumigación de la población, hay que ser más sofisticado para que los tornillos barraqueros y de rosca chapa se queden tranquilos.
El origen de este movimiento es en Estados Unidos, utilizando diversos vídeos y artículos de contenido científico en los que se explicaban conceptos como el que dio origen a la teoría de la relatividad, o a las leyes que rigen la aerodinámica.
Para explicar la Relatividad Restringida se utilizaron como ejemplos las velocidades a las que rota nuestro planeta sobre su propio eje, calculada en 465 metros por segundo, o en su órbita alrededor del sol, estimada en unos 30 kilómetros por segundo.
Este montón de información no pudo ser correctamente digerida por los usuarios de Internet, que comenzaron a preguntarse cómo era posible que la Tierra se estuviese desplazando a semejantes velocidades, cuando al mismo tiempo hay aviones que se mueven en el aire.
En ese momento las Redes Sociales se llenaron de propuestas para dar una supuesta explicación al concepto de la sustentación mezclándolas con otras conocidas como Sistema de Referencia; en suma, una mezcla de conceptos disparatada que se basa en aquella que afirma que “un pasajero que va en un avión a una velocidad constante, no puede distinguir si es este el que se está moviendo o en realidad permanece estático mientras lo que se mueve es la Tierra”.
En fin, lo que queda para la posteridad es el número de incautos que hacen clic en estas publicaciones en las Redes Sociales, cuanto más disparatada sea la teoría mayor será el número de “tuits” y “me gusta”. En suma, es sólo el resultado de la ingente cantidad de ignorantes que poblamos este planeta.–Confucio.
*Tolmo: Según la Academia Canaria de la Lengua, persona con cabeza grande, cabezón. También se emplea para nombrar una piedra de gran tamaño.

Sin duda un gran problema para la sociedad, donde prima más la opinión del famoso de turno o del político demagogo frente al hecho científico.