Donde las dan las toman

No cuesta nada creer cómo la derecha de este país aprende tan pronto de los errores cometidos por otros en forma de escraches como para llevarlos también a cabo con la misma rigurosidad que lo hiciera en el pasado Podemos. Ello no quiere decir que no tengan derecho a manifestarse, pero lo que sí parece innecesario es que el señor Santiago Abascal se haya tomado las advertencias de Pablo Iglesias como una amenaza traducida en venganza cuando el dirigente de Podemos ha llegado a afirmar, poco más o menos, que eso le puede pasar a cualquiera, incluso a él mismo, lo que Abascal ha traducido como una advertencia de la izquierda, bajo el riesgo de ser corregida con mucha más severidad por su parte si le tocara a él sufrir un escrache de esas características ante su domicilio. Santiago Abascal quiere dar a entender y dejar por sentado con esta sentencia de que los escraches ahora le pertenecen a su formación  y, a partir de este preciso momento, serán obra exclusiva de los miembros de su partido.

Ni eso ni tampoco, señores Santiago Abascal e Iván Espinosa de los Monteros. Es cierto que dónde las dan, las toman y en eso consiste todo.

En un sentido muy estricto, me gustaría hacer mención a lo que el poeta español del  Siglo de Oro, Don Francisco de Quevedo y Villegas, llamaba, -dentro de su concepto satírico-, figuras. Estaban representadas éstas por las denominadas naturales (calvos, bajitos, narigudos, etc.) y las artificiales (lindos, valientes de mentira, aduladores, etc.)

Desde mi punto de vista, personajes de nuestra activa política como, por ejemplo, Santiago Abascal, Iván Espinosa de los Monteros, Isabel Díaz Ayuso y algunos otros que me reservo por discreción, tendrían el gran honor de contarse entre las figuras literarias del gran Quevedo por su valentía de mentira unos y por su falsa lindeza, otros. Por el contrario, la marquesa de Casa Grande, Cayetana Álvarez de Toledo, o el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, por sólo poner dos ejemplos, se situarían, por sus características extravagancias físicas, entre las figuras naturales; una por excesivamente delgada y el otro por medianamente bajo de estatura.

De manera que, por lo que a mí respecta, jamás he tenido en cuenta entre la clase política el peso de lo que el poeta llamaba figuras naturales, pero sí, y mucho, el peso de aquellas otra figuras a las que denominaba artificiales y por las que, desde un punto de vista satírico, son susceptibles de ser criticados como se merecen, atendiendo principalmente a su incapacidad manifiesta de entender los planteamientos políticos de su gestión en la oposición.

Otra cosa bien distinta es, y eso lo trataremos otro día desde el punto de vista artístico, como, en general, somos mucho más condescendientes con la llamada caricatura gráfica (óleo, dibujo, etc.), donde se obliga mucho más y con más insistencia sobre la extravagancia física del retratado y que, sin embargo y a pesar de todo, parece que no consigue elevar tanto encono como su símil literario del que me siento acérrimo defensor y además practico.

6 Comments

  • Espero leer algún día un artículo de este señor metiéndose con socialistas y comunistas. ¿No mienten? ¿No amenazan? ¿No han robado? Y la repanocha su pacto con los etarras. Espero algo más de sus artículos Supongo que usted sabrá que eso es ser sectario.

  • No entiendo mucho lo de ocultarse tras de un pseudónimo y admitir que no es un sectario como Vd. dice que sí soy yo.
    Debe entender que se tratan de artículos de opinión y la mía, como diría un católico, no siempre va a misa. Sin embargo me gustaría leer algo suyo en particular contra socialistas y comunistas en lugar de criticar lo que escribe alguien que, desde lejos, se nota que no es, precisamente, de derechas.
    Atentamente. Zoilo López

  • No me oculto tras nada. Me pide un nombre y un correo. ¿Comentarista? Sí, de su artículo de opinión. Por lo que he podido observar se molesta siempre que se le crítica alguna opinión y eso no es muy democrático.
    La única opción que tengo de dar mi opinión es así, en los comentarios. Pida usted que no los permitan y así no se irrita.
    Que es usted un sectario salta a la vista. Solo basta con mirar sus publicaciones. Lo siento si no le gusta, siempre desde el respeto…algo de lo que usted adolece.

  • Nunca me molesto con la crítica. Sólo me defiendo de ella.
    La verdad: no me irrita absolutamente nada de usted, a pesar de que no sé ni como se llama. Usted me ha llamado sectario porque a su criterio «salta a la vista» ¿Por qué lee entonces una publicaciones que no le gustan?
    Le recuerdo, aunque no es mi caso, que «molestarse por algo» (y para muestra un botón) es perfectamente democrático.
    Atentamente. Zoilo López

  • ¿Por qué leo publicaciones que no me gustan? Considero que leyendo de un lado y otro puedo sacar alguna conclusión más o menos acertada. Cada día leo lo que dice Marhuenda, Inda, Escolar, Ferreras y un largo etc. Con ello saco alguna conclusión que quizás no sea la más acertada pero me hago una idea general.
    En este mismo diario disfruto de lo opiniones totalmente dispares, podré estar o no de acuerdo con ellas, pero curiosamente usted es el único que siempre dispara en la misma dirección.

  • COMENTARISTA:
    Debería Vd, alegrarse de que yo dispare siempre en la misma dirección. Ello le garantiza que se encuentra Vd. totalmente a salvo al mismo tiempo que puede preveer de donde vienes los tiros.
    Atentamente.
    Zoilo López

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.