Delincuencia senil

Imagen: Aguafuerte Que viene el coco es un grabado de la serie Los Caprichos del pintor español Francisco de Goya

¿Quién le iba a decir a uno a estas alturas que sentiría más miedo de las amenazas de unos militares retirados que de los efectos perniciosos de la Covid-19?

Todo el mundo sabe que un día u otro tendremos que morir y que las causas para encontrar la muerte son muy diversas, pero morir hoy no por causas naturales sino fusilados a la vieja usanza española, de manera grotesca y frente al paredón de un viejo cementerio, por un piquete de militares descontentos nada menos que con veintiséis millones de españoles, eso parece ser una perversa fantasía que, no obstante, habríamos de considerar si lo que deseamos es no llevarnos un susto supremo como el ocurrido en aquel fatídico día de 1936.

Hay quienes afirman que deberíamos hacer caso omiso de las veleidades de unos ancianos ya jubilados que la única guerra que ganaron en su día fue la fratricida que libraron contra sus propios hermanos y amigos, por una también supuesta causa justa de la que siempre hemos sabido el beneficio obtenido de ella por los vencedores a costa de los miles de muertos que se cobró la maldita contienda.

No tengo palabras para expresar la repulsa que supone vivir siempre con ese miedo atávico que nos obliga a mantenernos continuamente al acecho, cuando no en guardia, de las siniestras intenciones encaminadas por un grupo de seniles revoltosos a solucionar lo que ellos consideran un agravio para España.

Muchos continúan conservando aquella vieja tradición por la que entre Ejército e Iglesia, se repartían el privilegio de dirigir España como unidad de destino en lo universal, sin llegar a entender todavía el nuevo concepto que en nuestro país se tiene hoy por nación.

En cualquier caso, la profesión castrense es considerada hoy como un empleo del todo profesionalizado, cuyo objetivo no es otro que el de la defensa de la seguridad nacional de cualquier agresión exterior. Otra cosa bien distinta es aquella por la que unos militares se empeñan todavía en seguir considerándose los padres de la patria y deseen intervenir de manera activa y belicosa en todo aquello que entendemos y asumimos como política interior de estado. Y eso no debemos consentirlo de ninguna manera.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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