domingo, septiembre 25, 2022

The Queen

En estos días de septiembre de 2022 ponemos punto final a un periodo histórico que permanecía vivo en la figura de su Majestad la Reina Isabel II, monarca del Reino Unido y de los catorce Estados de la Mancomunidad de Naciones entre las que se encuentran países tan importantes como Canadá, Australia o Nueva Zelanda. La figura de Isabel es reconocida y respetada en los cincuenta y cuatro países que forman parte de la Commonwealth.

Durante diez días gracias a la televisión británica, BBC o Sky News, hemos podido sumergirnos en el fascinante mundo de la pompa y el boato, el protocolo y el respeto de un pueblo por su Jefa del Estado. Seguramente, entre los millones de personas que han rendido homenaje póstumo a Isabel II hay de ideologías distantes en cuanto a la concepción de un país democrático como es el Reino Unido, una Monarquía Parlamentaria que ha servido de ejemplo –para lo bueno y lo malo– en todo el orbe.

La historia no es exclusivamente un relato escrito negro sobre blanco o una vivencia personal más o menos afortunada; la historia debería estar para intentar no repetir los errores y sentir orgullo por los logros obtenidos. Europa no puede ni debe olvidar que, durante las dos grandes guerras mundiales, el Reino Unido puso muchos muertos para defender la libertad del viejo continente. Los británicos no los olvidan y así lo hacen saber a su pueblo y al mundo. En cada rincón hay un monumento en memoria de los que cayeron en el frente por defender la libertad y la democracia. Sus veteranos son respetados y honrados por la ciudadanía, los políticos y la monarquía. Sus símbolos nacionales, su identidad es intocable; se enorgullecen de su idiosincrasia y de su Flag and Union (su bandera) compuesta por unas cruces de los patronos de Inglaterra, Escocia e Irlanda; los tres reinos que formaron en su momento United Kingdom.

Si de algo ha servido la muerte de su Reina ha sido para unir un poco más a su pueblo que, en un ochenta y cinco por ciento se confiesa monárquico. Es cierto que este régimen político es anacrónico; exactamente igual que puede ser la iglesia católica, el comunismo, el fascismo o cualquier tendencia totalitaria, pero cada pueblo elige su destino y me da la impresión que los británicos han dado una clara muestra de lo que es saber estar y respeto. Un español que no haya visitado el Reino Unido no podrá comprender el encantamiento que estas personas tienen por sus símbolos. Ver en cada pueblo, por pequeño que sea, los monumentos en honor de sus caídos adornados con amapolas (poppy) de papel o madera como símbolo imborrable del 11 de noviembre de 1918, Día del Armisticio de Compiègne (fin de la I Guerra Mundial) y por extensión también del de la segunda gran guerra.

Un español en Inglaterra pensará que todos son “fachas”, banderas por todas partes señores mayores cargados de medallas y con boinas militares; esos veteranos que son respetados. The British Style se enseña a todos desde que son niños y empiezan en sus colegios, es curioso el respeto y la educación que luego pierden cuando salen de su país y algunos se convierten en energúmenos hooligans que van dejando toda su bajeza por donde pasan. Seguramente, tanta rectitud y formalidad en su nación acaba por convertirlos en desbocados cuando visitan Baleares o Canarias.

Artículo anteriorProblemas en España
Artículo siguienteIndulgencia
RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

- Advertisment -spot_img

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

Alerta roja, hambruna en África

Sueños rotos

Fachas pobres

Indulgencia