Enrocamiento

A pesar de que tanto la banca como el empresariado español se sienten dispuestos a aceptar cuanto antes los presupuestos generales del estado, Pablo Casado se niega, sin embargo, a conceder al PSOE el estímulo que se necesita para su aprobación definitiva. Así como Inés Arrimadas parece esta vez ser condescendiente con las posturas de Podemos, cosa que facilitaría las cosas a Pedro Sánchez, la oposición, sin embargo, se mantiene intransigente mientras Pablo Iglesias continúe adelante con su política de ayudas sociales a las clases más necesitadas. La tercera pata de este trípode de alianzas, Esquerra Republicana, no quiere ni oír hablar de pactos con los representantes de la derecha española, a la que culpa de mucho de los males que continúan sacudiendo a la hibernada política catalana del momento.

No en vano, la situación de la pandemia en España no ayuda mucho en favor de alcanzar acuerdos favorables, toda vez que, a medida que pasa el tiempo, vuelven a aumentar de forma alarmante los nuevos casos de contagio, con lo que las comunidades autónomas tienden a restringir el acceso parcial de los ciudadanos al comercio en activo en detrimento de la recuperación económica del país.

De modo que el PP haría muy bien en facilitar, tal como esperan la mayoría de economistas, la consecución de un acuerdo para lograr la aprobación definitiva de los presupuestos generales, sin tener en cuenta las diferencias ideológicas que le separan, sobre todo, de Podemos, de las que ya tendrá suficiente tiempo en el futuro como para discrepar sobre la eficacia de sus propuestas sociales. Es cierto que a Pablo Casado también le preocupan las recientes encuestas, y en tal sentido no parece aconsejable que por su  perenne indecisión en alcanzar a un acuerdo factible, se esté demorando esa ayuda económica de la Comunidad Europea que tan urgente necesita nuestro país, lo que le haría parecer culpable de nuestra recesión económica; y eso no le conviene en absoluto.

Habrá que ser optimistas sobre lo que significaría para el futuro del PP éste tenaz enrocamiento al final de la partida y consiga obrar en consecuencia no ya sólo por el bien de sí mismo, sino además, por el futuro próximo de la economía española. Sus votantes se lo agradecerían mucho más de lo que Pablo Casado exige a Pedro Sánchez sobre el propósito de rechazo a Pablo Iglesias.

Así las cosas, ya sólo queda un trámite político por resolver que depende exclusivamente de la racionalidad política del señor Pablo Casado.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.