domingo, septiembre 25, 2022

Justicia

Artículo 14 de la Constitución española: “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”

Siempre he sido un defensor de nuestra Constitución de 1978. En ella reza claramente en su Artículo 14: “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. No hace falta ser ni medio inteligente para entender de forma cristalina lo que indica.

No voy a hablar, ni me apetece hacerlo, de los agravios comparativos que se suceden con la violencia en el ámbito doméstico. Es evidente y estoy de acuerdo con ello que debe haber mano dura contra los hombres que asesinan a las mujeres o a sus hijos y que todo el peso de la Ley debe caer sobre estos individuos. Exactamente igual que debería ser –aunque sean minoría– con mujeres y homosexuales que cometan estas barbaridades. Ni más, ni menos.

Tampoco me voy a referir a la diferencia de criterio para la aplicación de las leyes según sean políticos, faranduleros o ciudadanos. En este terreno cenagoso de los políticos que se indultan entre ellos (consultar la historia reciente de España) y que consideran que un delito juzgado y condenado es más o menos grave en función de quien sea la persona que lo comete. Podríamos hablar de la folclórica que acabó en el talego, con condena mediática incluida y lo que está pasando con la “buenas personas” que estuvieron ere que ere.

Lo de los catalanes golpistas que se pasaron la Constitución por el forro y que han usado el Erario para sus ensoñaciones independentistas; los que se quedaron y afrontaron con valentía –todo hay que decirlo– sus condenas y que han sido indultados, sobre ellos tampoco tengo nada que decir.

Por último, están los terroristas vascos, esos asesinos que en demasiados casos han visto como sus tropelías han quedado impunes ante la Ley. ¿Cree usted que es normal? Lo único que le pido es que se ponga en la piel de las víctimas; no de los que murieron…hágalo de los que quedaron afectados físicamente, de las familias que tienen que soportar la chulería de esta chusma recibiendo homenajes como héroes. Eso no es normal. Tampoco que el gobierno de nuestro país mire para otro lado. El Imperio de la Ley debe estar por encima de todo.–Confucio.

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