En el mundo de la aviación comercial, la entrada de capital no siempre es limpia. Existe un 10% de inversores que no buscan la viabilidad, el crecimiento y la estabilidad; esta minoría con dinámicas “más complejas” generan conflictos en la gobernanza y deterioro organizativo.
En este complejo tablero se invierte desde estructuras poco visibles o de difícil trazabilidad, estos dos tipos de inversiones opacas las denomino: “Mafia de la noche” y “Mafia de Cuello Blanco”.
Los objetivos de los primeros pueden ir más allá del retorno financiero tradicional, buscando influencia estratégica o control en decisiones clave dentro de la compañía. Cuando no existe una adecuada supervisión, este tipo de inversión puede generar opacidad en la toma de decisiones y tensiones internas en la organización. Si te interpones en tu camino te destruyen, te descartan, se olvidan de ti y siguen adelante. Te dan por muerto profesionalmente.
Los segundos (cuello blanco) son, sin duda, los más peligrosos y perversos. Utilizan la estructura legal, los despachos y los comités para ejecutar su agenda. Su objetivo es la persecución sistemática a cualquier profesional cualificado, directivo o técnico cuya ética o competencia les resulte incómoda o peligrosa. No se detienen hasta borrarte del mapa y neutralizarte.
Estas dinámicas, cuando no están correctamente equilibradas por conjunto de políticas de buenas prácticas y buen gobierno corporativo, derivan, como ya he dicho, en la exclusión de perfiles profesionales valiosos.
El factor humano
Afortunadamente, el 90% de las personas que invierten en las aerolíneas lo hacen de buena fe, buscando la viabilidad y el crecimiento del sector. La aviación es un sector altamente técnico, regulado y dependiente del talento humano y esta mayoría de profesionales, directivos e inversores actúan con ética y compromiso con la seguridad y la eficiencia del sistema.
Sin embargo, este 10% restante contamina la industria, persigue el talento libre y corrompe los principios de la aviación comercial. Las tensiones derivadas de una mala gobernanza o de intereses contrapuestos pueden afectar negativamente al clima organizativo y a la retención del talento. Por ello, la protección de los profesionales y el fortalecimiento de los sistemas de transparencia, ética y cumplimiento normativo son elementos clave para la sostenibilidad del sector.
El verdadero reto del transporte aéreo no debe ser únicamente financiero, sino también de gobernanza; asegurar que la inversión contribuya al crecimiento de las aerolíneas sin comprometer la integridad profesional, la estabilidad interna ni la cultura corporativa personal o colectiva.
Tomás Cano Pascual
Asesor de líneas aéreas
Delegado para Europa de Air Panama
Fundador de Air Europa

