En qué quedamos

La peor pandemia

Llevamos ya casi año y medio con este truño de pandemia que nos mandaron los chinos, el personal ya se ha olvidado y vuelven a comprar chatarra a un euro en determinados establecimientos, mascarillas por pocos céntimos y vaya usted a saber qué más.

Si dejamos momentáneamente de pensar en los 125.000 muertos que ha habido en España, los cientos de miles que tienen secuelas del covid persistente, parados y erteados, autónomos arruinados o empresas al borde de la quiebra, los españoles hemos sufrido un Carrefour (2X1).

Esta fantástica oferta del dos por uno nos recuerda los bailes carnavaleros y a los murgueros de los Diablos Locos diciendo: “¿Seguimos? Si, ¿Paramos? No ¿Seguimos? Si, ¿Paramos? No…?” A los bandazos del último año donde primero se nos decía algo para que fuera exactamente lo contrario se suman ahora las sentencias judiciales.

La población normal y corriente está confundida ante la disparidad de criterio de los tribunales de justicia para aplicar determinadas restricciones. La dificultad para saber cuáles son las directrices a seguir se están volviendo una tarea más complicada que interpretar el recibo de la luz.

La penúltima es la suspensión cautelar de varias medidas tomadas por el gobierno autónomo para luchar contra la pandemia. El cierre comercial durante la madrugada, el certificado vacunal o test de antígenos ya no será necesario, por lo menos en el momento de enviar este artículo. No le extrañe que durante la lectura de estas letras puedan cambiar las normas un par de veces.

Sería deseable que para próximas convocatorias electorales, los políticos aspirantes pasaran una prueba sicotécnica, un test similar al de un opositor donde el temario incluya –entre otras cosas– La Constitución y la Ley de Procedimiento Administrativo y por supuesto, también deberán aportar los méritos, debidamente compulsados, para optar a gobernar.

Probablemente y como hay tanto político interino durante tantas legislaturas, pasarán a tomar en propiedad su cargo. Ya dice alguna ley que no se puede estar con tanta temporalidad y es por todos conocido que la precariedad laboral de la clase política es fácilmente constatable.–Confucio.

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