jueves, octubre 28, 2021
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Excedente alimentario

Que España (y gran parte del mundo) afronta una de las etapas más complejas en términos sanitarios, sociales y económicos, es una evidencia científica difícilmente rebatible. Que además, no se recuerda desde el último siglo de la reciente historia una crisis tan compleja en su generación y en las distintas soluciones a tomar para paliar y controlarla, también. Además muy compleja, presenta una triste realidad que es una morbi-mortalidad muy importante y que sorprendentemente la primera medida económica es una sanitaria “VACUNACIÓN MASIVA Y UNIVERSAL” contra la COVID 19.

En definitiva, las consecuencias en términos humanitarios es (a parte del terrible número de fallecidos) que los índices de pobreza, por tanto, crisis alimentaria, es dramática. No es exageración, es poner sobre la mesa la problemática y posibles soluciones.

Hacer un diagnóstico real y completo es imprescindible para poder aplicar una terapéutica adecuada, ya que se sabe de antemano que es multifactorial. Si se hace un diagnóstico incorrecto habrá una terapéutica incorrecta.

Es cada vez más frecuente el hecho de que el umbral de la pobreza severa se ensancha para dar cabida a gente que hasta el momento no había necesitado ayuda de los mecanismos sociales que tanto administraciones como asociaciones sin ánimo de lucro (tercer sector) han brindado y están brindando a los más necesitados.

Antonio Alarcó Hernández, portavoz en Sanidad del Grupo Popular en el Senado./Archivo.

Una gran contradicción e incoherencia que esta pasando en esta economía de mercado (que tiene que corregir) es la dificultad de acceso a los recursos de primera necesidad y por otro lado, el auténtico despilfarro de los mismos.

No es asumible, que en términos absolutos en España se desperdicien (siendo totalmente válidos) 170 kilos por persona/año, lo que supone 8 millones de toneladas/año, que con la grave crisis que tenemos no es asumible ni justificable convirtiéndose en un problema ético que tenemos la obligación de liderar en loas soluciones.

El tema del excedente alimentario no es único de España, es europeo, pues donde más comida válida se “tira” es en primer lugar Alemania, Holanda, Francia, Polonia e Italia. Pero eso no es un consuelo, todo lo contrario, lo que demuestra que también tiene que tomar medidas la Unión Europea (UE).

El problema de los excedentes alimentarios no es consecuencia de un único eslabón de la cadena alimentaria, sino que antes bien constituye un fallo sistémico generalizado especialmente afianzado en el final del proceso (una parte del consumidor) por todo.

Por todo ello, es imprescindible conseguir y detectar los motivos principales que produce un “excedente alimentario tan brutal” cuando hay una enorme escases entre la población, aproximadamente el 60% se podría evitar con medidas sencillas a coste cero.

Por todo ello se hace necesario que las administraciones, previamente en las Cortes Generales, consigan que se ponga en funcionamiento las medidas que propusimos en nombre de nuestro grupo, en el Senado el 22 de mayo de 2013, instando al gobierno medidas sobre el control del excedente alimentario. El 25 de febrero de 2017 otra moción instando al gobierno a valorar las posibilidades de entregar los alimentos que no pueden ser vendidos por diferentes causas y que no afectan a la seguridad alimentaria y por último el 29 de junio de 2018 la ponencia de estado y sus conclusiones “DESPERDICIO ALIMENTARIO EN EL ESTADO ESPAÑOL”.

Luego, no se puede esperar más. El gobierno tiene la obligación de aplicar estas mociones con políticas activas en los términos aprobados en las Cortes sobre las empresas, producción adaptadas a los distintos tipos de clientes, gestión eficiente de los excedentes en todo tipo de consumo (origen-destino) sobre consumidores y políticas activas de concienciación de los recursos alimentarios.

Por todo ello sería imprescindible:

1.- Que el gobierno elabore un plan de concienciación empresarial (conjuntamente con sus representantes) para que tanto en origen como en destino el tratamiento de la producción desde inicio hasta su transformación sea la más suficiente y sostenible de acuerdo con las directrices emanadas del Parlamento Europeo. 2.- Integrar en el plan “guía de buenas práctica” de los hogares y la hostelería y restauración con el fin de reducir las pérdidas de alimentos. 3.-Impulsar conjuntamente con las Comunidades autónomas y los Gobiernos Locales campañas de concienciación dirigidas a la reducción del despilfarro alimenticio por parte de los sectores productores y distribuidores así como consumidores. 4.- Promover actuación necesaria para mantener el apoyo europeo a los bancos de alimentos y para reforzar la financiación proveniente de la administración del estado a los bancos de alimentos, con el fin de mejorar el aprovechamiento social del excedente alimentario. 5.- Promover mecanismos eficaces de coordinación, información y colaboración mutua entre empresas para la reducción de excedentes, las administraciones para asegurar el cumplimento de la garantía de control sanitario y las organizaciones sociales locales para la distribución de alimentos entre las personas o entidades más necesitadas y así dar salida y evitar el desperdicio de los excedentes alimentarios. 6.- El gobierno agilizará las modificaciones necesarias sobre las normas de calidad referidas entre otra al mal almacenamiento de alimentos a la rigurosa fecha de caducidad o consumo preferente y al vencimiento en el empaquetado de estos ya que se rechazan gran cantidad debido a los estrictos estándares de calidad existentes.

Basta ya.

Antonio Alarcó Hernández

Catedrático de Cirugía

Director de la Cátedra de Telemedicina, Robótica y Telecirugía

Senador. Portavoz de Sanidad.

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