El bien más preciado

Vamos caminando sobre el delicado filo de una navaja

Llevamos ya demasiados días metidos en nuestras casas; con el paso de las semanas nos vamos dando cuenta de cuestiones existenciales que con la velocidad de la vida actual nos habían pasado desapercibidas. No es únicamente los abrazos o los besos que machaconamente nos venden a modo de propaganda en las radios y televisiones públicas o privadas. Hemos perdido en un abrir y cerrar de ojos la libertad y algunos pretenden que además de estar confinados también perdamos nuestras libertades constitucionales. El Centro de Investigaciones Sociológicas ha colado una pregunta capciosa para indagar si los súbditos españoles estarían de acuerdo en limitar la información a fuentes oficiales. Hace muchos años recuerdo ir con mis padres en un viejo coche, la radio era de las de dos ruedecillas, una para el volumen y otra para sintonizar las cuatro o cinco emisoras que se pillaban en Onda Media, a saber, Radio Nacional, Radio Cadena Española, Radio Popular y Radio Club Tenerife. A las hora en punto se oía al locutor de turno decir: “Conectamos con Radio Nacional de España para el informativo de las…” y se escuchaba el sonido inquietante de una retreta militar reconvertida en sintonía. Cuando iba al cine antes de empezar la película, que previamente había pasado la censura, nos pasaban los Noticiarios y Documentales –NODO– para mayor gloria de la dictadura. Quiero pensar que el gobierno no nos cuele por la “vía recta” una fiscalización bananera de los medios de comunicación. Es cierto que las noticias falsas están saturando las Redes Sociales de forma agobiante pero no es menos cierto que, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, supongo que habrá mucho sobre lo que hablar una vez pase la crisis sanitaria. Habrá que poner en una balanza quiénes han dicho la verdad y la mentira, a lo mejor hay sorpresas, de todas maneras, la fórmula no creo que sea generar un boletín del “movimiento” para presuntamente informar de lo que estime el gobierno. Creer estar en posesión de la verdad es un error que se comete con demasiada facilidad. Volviendo al tema del confinamiento y para terminar, hemos perdido nuestro bien más preciado…la Libertad y con ella la posibilidad de desarrollar lo que nos apetezca. Algo tan simple como ir a un hospital a ver a un familiar no se puede hacer. Enterrar a un amigo o familiar y actos que considerábamos primarios son ahora delito. El Estado de Alarma avalado por el Congreso de los Diputados nos ha dado un bofetón de realidad y nos hace mirar con lupa las reacciones y los discursos que los políticos votados por el pueblo ocupan sus escaños. La sesión de control al gobierno de este miércoles fue penosa y vergonzante, según mi criterio por parte de todos, se espera de todos ellos una solución consensuada, el pueblo está cansado de una conversación de sordos. ¿De verdad no se han dado cuenta que estamos encerrados? Como decimos por aquí: si me dan a elegir…me quedo sin ninguno.-Confucio.

Licenciado en Filosofía

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