Fake News

¿A qué se debe su extraña y nocturna visita, Sr. Ortega?

Esta madrugada me he despertado con la desagradable sensación de que algo o alguien, amparado en la oscuridad de la noche, había movido mi cama. Me he incorporado y sentado en el borde, evitando el bostezar para no tener que llevarme de manera inconsciente la palma de la mano a la boca. Pasados unos segundos, he echado un vistazo debajo y me he llevado un susto considerable al comprobar que, efectivamente y tal como yo había creído, no me encontraba totalmente solo ni tal vez a salvo.

Se trataba del mismísimo Ortega Smith, quién al ser descubierto in fraganti se arrastró pacientemente por el suelo antes de que yo encendiera la luz, hasta sentarse con la espalda apoyada en la pared, enfrente de mí, y pedirme disculpas por su sigilosa intromisión.

-¿A qué se debe su extraña y nocturna visita, Sr. Ortega? -Pregunté con la parsimonia que ya me conceden los años.

-Se trata sólo de una investigación llevada a cabo por mi partido para conseguir averiguar quiénes de sus enemigos son los más propensos a crear en los medios de comunicación esas temibles Fake News que tanto perjudican a Vox. –Respondió, alisándose los pantalones al hacerlo.

-¿Y por qué creen ustedes que soy yo una de esas personas susceptibles de hacer tal cosa?

-Pues, porque, -esbozando una tímida sonrisa-, no hace usted más que atacar sin escrúpulos y diría que a la vez sin piedad, a la derecha política en general de este país mientras defiende, sin embargo, las tesis de tipo económico-sociales de todos aquellos otros que se encuentran a la izquierda de todos nosotros.

-¿Y eso le da a usted derecho a irrumpir en casa ajena con nocturnidad y no sé si también con alevosía?

-Depende como se mire. –Respondió en tono sonriente.

-Pues sepa usted, señor Ortega Smith que yo me considero del todo incapaz de inventarme una noticia por el simple hecho de alagar a esa izquierda que a usted le inquieta tanto. Nunca he pretendido publicar nada que no me parezca susceptible de ser cierto y, además, no me encuentro a sueldo de ningún medio de comunicación; sólo escribo por altruismo. Ni siquiera soy periodista y, mucho menos, de esos que llaman eufemísticamente de investigación, pero si es verdad y asumo que, a veces, mi propia imaginación resulta sumamente desbordante para los tiempos que corren, aunque nunca ha llegado a traicionarme hasta el punto de creer que eso pudiera perjudicar a alguien.

-No sabe usted bien lo que nos tranquiliza saberlo, señor Zoilo, -dijo visiblemente aliviado-. Espero que sepa disculparnos por este allanamiento de morada de manera tan sigilosa. No fue nunca nuestra intención la de atentar contra su intimidad y la de su familia. Por mi parte ha quedado claro que no existe en usted animosidad manifiesta ni contra Vox ni ningún otro partido de sus mismas características. –Concluyendo visiblemente afectado-.

-No tiene ninguna importancia, señor Ortega Smith, y comuníquele al señor Abascal  de mi parte, que no tiene por qué preocuparse. Una vez haya pasado la pandemia originada por el Covid-19, volveremos a ser los mismos de antes, como siempre.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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