¿Periodistas de profesión?

La derecha está encantada de conocerse a sí misma

Los periodistas a esa llamada derecha moderna creen que los comunistas enquistados en el gobierno tienen la intención de atentar contra la propiedad privada.

No hay mal que por bien no venga. Doy por sentado que la derecha de este país está encantada de encontrarse hoy en la oposición y no gobernando la nación, como pretendía hace ya más o menos un año después de la moción de censura al gallego Rajoy. ¡De la que nos hemos librado! murmuran por lo bajo, no sin cierta cobardía, los barones del PP. Cs. y Vox de brillantina en el cabello y ricitos en la nuca mientras arrastran sus zapatitos de charol por las mullidas alfombras de los pasillos del Congreso. En el fondo, esta derecha a la que me refiero le teme mucho más a lo que pueda hacer por el país el PSOE que al mismísimo Covid-19. Para ellos, el virus sólo ha constituido una mortal excusa para asegurarse ahora una oposición basada en los supuestos errores cometidos por el Gobierno y por los que se les exige responsabilidades al respecto.

La derecha está encantada de conocerse a sí misma y no de la opinión que de ella le merece a una gran parte de los votantes de este país que, en su día, eligieron a Sánchez como presidente, aunque no por mayoría, en las urnas. De modo que, nunca mejor que ahora, los líderes del triunvirato por la Liberación de la Península Ibérica de la amenaza comunista que representa Unidas Podemos en el seno del gobierno de Sánchez, se han encontrado en una coyuntura tan favorable como para pretender defenestrar al presidente de la Moncloa  y  cobrarse así el precio, que según ellos, exige tantos fallecidos durante la pandemia. Pero no lo harán, porque gobernar ahora resulta harto difícil.

La moneda de cambio de fallecidos que ahora están intentando utilizar tanto PP como Cs y Vox para arrojar al gobierno a los pies de los caballos de la opinión pública, los coloca, con permiso de algunos periodistas y medios de comunicación afines a ellos, en una oposición inmejorable de desgastar gratuitamente todas las intenciones habidas anteriores al Covid-19 del PSOE cómo para que éste no se sienta protagonista de los compromisos contraídos entonces en materia social con el grueso de la precaria sociedad española.

Los periodistas y medios de comunicación afines a esa llamada derecha moderna, han creído conveniente airear la siempre falsa leyenda de que los comunistas enquistados hoy en el gobierno socialista tienen la firme intención de atentar contra la propiedad privada de todos aquellos que con su trabajo diario, durante tantos años, disfrutan hoy de un estatus de clase media acomodada y de la que seguramente esta derecha se nutre de votantes.

Este contubernio judeo-masónico que tanto teme el Triunvirato Apocalíptico Español, pretende, con esa simplicidad que le caracteriza, situarnos hoy en día en aquella lejana época decimonónica en la que las tesis de Marx y Engels hacían estragos en las mentalidades mercantiles y económicas de una clase dirigente y explotadora que optaron finalmente por doblegarse a aceptar la inclusión de un sueldo digno por unas horas determinadas de trabajo. Así de sencillo y para abreviar.

El llamado euro-comunismo del que Carrillo se jactó en su día de haberlo co-ideado para asociarlo a las nuevas costumbres mercantiles y económicas e integrarlo en una sociedad moderna y organizada como la del siglo XX, no es el mismo que aquel otro que tanto temen todavía los voceros. Algunos ya ni siquiera le dan ese nombre, de manera que la utilización de la palabra comunista para calificar a todo aquel que sólo pretende una sociedad más justa en beneficio de todos, ya no tiene razón de ser.

De la misma manera que la derecha española no debiera ser desplazada por la llamada extrema derecha, pero eso sí que sería mucho pedir.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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