Humoristas y filósofos

Los humoristas ven las cosas desde una óptica diferente.

V= d/t. Ayer me di cuenta de que había olvidado por completo aquella fórmula aprendida en el bachiller por la que velocidad es igual a distancia dividida por tiempo. No tenía necesidad de recordarla pero logré recuperarla con ayuda de Google, simplemente por amor propio porque todavía, después de tanto tiempo, hay gente como por ejemplo Días Ayuso, que continúa confundiendo la velocidad con el tocino y a mí la velocidad ya no me interesa absolutamente para nada, como no sea la velocidad del obturador que me es indispensable en mi cámara fotográfica; y el tocino aún mucho menos.

En realidad, no sé exactamente por qué he reflexionado tanto sobre el particular. Seguramente habrá sido por la influencia que ha ejercido El Roto (Andrés Rábago García) en mi conciencia y con el que me identifico plenamente por su manera explícita de denunciar en una sola viñeta y de manera tan filosófica lo que cada día pudiera preocuparnos. En ocasiones utiliza las reflexiones que se hacen sus propias víctimas y, cuando no, aquellas otras de los supuestos triunfadores de una precaria sociedad que tanto a él como a otros muchos no alcanzan a engañarnos con tanta facilidad.

Recuerdo también la presencia del perrito Snoopy, (Charles M. Schulz) tumbado al sol sobre el tejado de su caseta roja, llegando a conclusiones tan evidentes que nos hacían mucho más fácil llegar a comprender las conciencias del género humano. Sin embargo, hubo un momento, por lo menos aquí en España, en el que la mayoría de a los que entonces llamábamos “pijos” no hacían más que jurar por Snoopy a fin de ser creídos por aquellos otros que dudaban de sus supuestas verdades.

Quino, (Joaquín S. Lavado Tejón) el creador de Mafalda, acaba de morir. A pesar de que ya no dibujaba desde hacía algunos años, su protagonista, esa niña tan lúcida y perspicaz supo acompañarnos y dar algún sentido a nuestras vidas al tiempo que con sus acertadas ocurrencias contribuía también a nuestra formación ética y moral, denunciando de paso todo aquello que su propia lógica no llegaba a comprender del género humano.

Este es el humilde homenaje dedicado a tres de los autores más influyentes en su estilo de la época que me ha tocado vivir. El compromiso al que se vieron abocados en virtud de tratar de conseguir un mundo mejor, ha sido su gran contribución a la cultura popular de la que me siento tan orgulloso.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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