Tengo sumo interés en saber qué tipo de baremo se debe aplicar para calificar el grado de la correcta “españolidad” de los ciudadanos de este país sin contravenir el derecho constitucional que nos afecta a todos por igual.
Este pasado domingo, muchos españoles se dieron cita en Madrid para reivindicar su pertenencia a una monarquía parlamentaria elegida, precisamente, en votaciones libres y democráticas.
¿Será por herencia genética el derecho a considerarse más español que nadie o, tal vez, se alcance lo que algunos creen suponer un privilegio envolviéndose en una sábana bicolor con la camisa de la selección española enfundada y entonando aquella matraquilla de: ¡yo soy español, español, español! una y otra vez hasta la extenuación?
Son muchos los españoles que no nos sentimos como tales hasta ese esperpéntico extremo, sobre todo porque, al parecer, socialistas y comunistas republicanos no alcanzan el grado de “españolidad” que, desde el punto de vista de la derecha y extrema derecha española, se espera de ellos.
Por supuesto que este baremo establecido por la oposición excluye a los catalanes como españoles, máxime cuando el ejecutivo de Sánchez pretende garantizar una amnistía a los políticos presos por el procés que culminó aquel desdichado 1º. de Octubre de 2017 y por cuyo motivo se ha organizado esta movilización en la que no hubo la tan esperada foto reivindicativa de los organizadores, pero sí una intervención tan inesperada como desafortunada por parte de la presidenta de la comunidad de Madrid, señora Ayuso, en la que ponía al rey en evidencia al sugerir su no intervención en tan grave asunto y que a los todavía republicanos de nuestro país no les afrentó en absoluto.
Por lo que a los catalanes se refiere, parece lógico que, una vez vencidos, se les obligara a ser “españoles” después de la cruenta guerra de sucesión española que se produjo entre el 25 de Julio de 1713 y el 11 de Septiembre de 1714, y de la que fueron víctimas, con todo lo que ello supuso para el sentimiento y el espíritu catalán, promoviendo su enfrentamiento más absoluto contra su responsable, el rey Felipe V de España y sus aliados franceses, lo que provocaría entre los catalanes el rechazo furibundo contra la dinastía de los Borbones.
De manera que el hecho de la consideración de “español” no es otra cosa que el devenir de la historia mal resuelta entre las partes en conflicto.
Hoy en día pudiera decirse que, debido a su situación geográfica y la distancia que Canarias media de la península, los habitantes del archipiélago canario podrían ser calificados como los menos “españoles” del territorio nacional, habida cuenta sólo de su territorialidad y no de ese falso espíritu de “españolidad” que algunos pretenden demostrar para tratar de presumir de falso imperio.
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Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes
