Criterios

La justicia ha hablado.

Ya empiezan a notarse ciertos movimientos tácticos de algunos medios de comunicación en torno a los criterios del juez instructor, García Castellón, encargado del caso que supuestamente implica a Podemos en irregularidades habidas en el manejo de sus caudales para financiar las últimas campañas electorales, además de su interés en tratar de llegar al fondo de lo que según afirma el ex coordinador del grupo jurídico de Pablo Iglesias, José Manuel Calvente, el llamado caso Dina fue un montaje organizado como pretexto desde el seno del partido al que pertenecía entonces para poder ser despedido por un supuesto delito cometido de acoso sexual del que saldría, sin embargo, exonerado.

No cabe duda de que la presencia de Podemos en el gobierno de Sánchez despierta un interés inusitado en la opinión pública que, si bien encuentra eco entre la clase trabajadora, no es menos cierto que desestabiliza en parte los intereses del PSOE en su estrategia política de partido.

De todos es sabido la poca afección que Pablo Iglesias concede a la corona española a pesar de las buenas y discretas intenciones protocolarias que le concede a la institución Pedro Sánchez, quien prefiere no pronunciarse abiertamente sobre el futuro de la monarquía, a la espera de tiempos mejores que ofrezcan la alternativa definitiva de un referéndum. Sea como fuere, Pablo Iglesias afirma estar completamente seguro de que el juez terminará archivando el caso por falta de pruebas que confirmen las sospechas del que fuera entonces miembro de su partido y ex coordinador de su equipo jurídico, el señor José Manuel Calvente.

En cualquier caso, algunos interesados acaban de sembrar la duda contra Podemos en los medios de comunicación con la única intención de que su propagación en las redes sociales cause el efecto pernicioso que se espera de los maledicentes que apuestan por su desestabilización en favor de las tesis de la derecha que, al parecer, le deben a la monarquía y en particular al rey emérito Juan Carlos I, su propia existencia como democráticos partidos políticos al servicio del país. ¡Quién lo diría!

Nuestra derecha política necesita asegurarse para las próximas elecciones el voto de todos aquellos monárquicos que ven peligrar el futuro de la corona en detrimento de sus propios intereses y en favor de lo que otros esperan sería una gobernanza estrictamente de izquierdas o, por lo menos, como correspondería a una auténtica democracia del siglo XXI.

Cuando el verano toque a su fin y el Covid-19 consiga alejarse lo suficiente en favor de la maltrecha economía española, será el momento de medir y saber la talla política exacta de nuestros distintos representantes. Hasta entonces, mucho calor, grandes tormentas y precaución.

Zoilololobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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