Asistencia sanitaria

El siguiente relato de ficción cobra mayor fuerza en la medida que el confinamiento se vuelve más largo. Con él quiero rendir un sentido homenaje a todos aquellos sanitarios que se desviven cada día por nuestro estado de salud poniendo en riesgo la suya propia.

-El siguiente, por favor

-Buenos días, doctor

-¿Nombre?

-Benigno Male Star

-Bien. Le abriré una ficha: Be-nig-no Ma-les-tar

-No, no, doctor, Male Star, de madre americana

-Vale. Male Star. Lo de madre americana no es necesario

-¿A ver, qué le pasa, Benigno?

-Me pasa de todo, doctor. Siento claustrofobia, sufro depresión, ansiedad, estrés, amnesia, insomnio…..

-¡Vale!, ¡vale! Vayamos por partes.

-Esa frase se le atribuye a Jack “El Destripador”, doctor

-¿Era forense, tal vez, Benigno?

-No, no. Fue un sádico asesino inglés de mujeres

-Bueno, algunos otros también lo han sido. Empezando por Drake, sin ir más lejos, Benigno

-Quítese la camisa, Benigno. Cuando sienta el fonendoscopio en la espalda, diga treinta y tres,   por favor

-¿Sin anestesia ni nada, doctor?

-No. Eso no duele

-Treinta y tres, treinta y tres, treinta y tres

-Bien, ya es suficiente, gracias. Vístase de nuevo.

-Por lo visto no le ha picado el Covid. Eso ya es algo

-Querrá usted decir -si es a eso a lo que se refiere- que no me ha mordido. Mi Covid es un perrito muy pacífico y obediente

-De momento, no le recetaré absolutamente nada, Benigno, pero venga a verme de nuevo la próxima semana sin falta. Pida día y hora en la recepción

-No sabe cuánto se lo agradezco y lo bien que me siento ahora, doctor. Me ha quitado usted un peso enorme de encima. Ya tenía ganas de hablar con alguien, aunque sólo fuera estos escasos cinco minutos de consulta. Hasta la semana próxima, doctor.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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