El Marlaska de antes y el Marlaska de después

¿Se puede pasar de ser un buen juez a un pésimo ministro del Interior?

Ya lo advertí: Marlaska, un pequeño dictador./ Ministerio del Interior de España.

El juez Marlaska, que ejerció en la Audiencia Nacional, era un buen magistrado al que Sánchez convirtió en un mal ministro del Interior. De ser un hombre justo en sus decisiones y valiente en sus actuaciones ha pasado a ser un político sectario, que provoca muchas dudas en su forma de gestionar su cargo. El último disparate ha sido la instrucción dada a la Guardia Civil para que limite la libertad de expresión de los españoles. Impensable en un Gobierno de izquierdas, poco apropiado en una democracia que quiere consolidarse como tal. Quizá ha sido un contagio de los socios comunistas de su Gobierno. Marlaska, que era de los que abominaban contra la llamada ley mordaza, no duda en aplicarla ahora, contraviniendo sus propias y presuntas convicciones. No necesitamos en España ministros como Fernando Marlaska, sino liberales que entiendan que todo lo que sea legal es también libertad de expresión y que sólo el delito la limita. Este Gobierno no da la talla, lo sabe todo el mundo aunque medio mundo no lo reconozca. Debemos exigir que nos gobiernen personas que comprendan nuestros problemas y los resuelvan, no inquisidores de baja estofa, incapaces de entender el sufrimiento de la gente y de ponerle remedio. Tengo que volver a citar a nuestro presidente socialista del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres. Se ha revelado como un político solvente, un hombre con las ideas claras y con una mochila de humanidad y de sentido común a sus espaldas. Personalmente me parece la persona apropiada para afrontar los terribles retos que le esperan a las islas. Me inspira confianza y creo que lidera con acierto a un Ejecutivo que trabaja para intentar lo que parece imposible: la recuperación económica, tras la crisis sanitaria que todavía padecemos, aunque parece que remite. Existe diferencia entre un Sánchez incapaz y un Torres que sabe lo que se trae entre manos. Existe diferencia entre un Gobierno de coalición –el canario— que funciona y un Ejecutivo social-comunista que agoniza. Hasta el punto de que, por fin, el presidente Sánchez se ha dado cuenta de que sólo le puede salvar la derecha civilizada. Porque los comunistas, como las ratas, serán los primeros en abandonar el barco.

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