InicioCAFE, COPA Y PUROA mis compañeros mecánicos

A mis compañeros mecánicos

Hoy he perdido a un compañero más. Un mecánico de aviación. Se apellidaba Blanco, y nos ha dejado. En pocas ocasiones hablo de la profesión del mecánico de aviación.

Cuando trabajaba como responsable de una base en Tenerife, tenía cinco compañeros mecánicos que supervisaban y solucionaban averías, y velaban por la seguridad de nuestros DC-7, aviones de cuatro motores de pistón, muy complicados tanto de volar como de mantener. No teníamos hangar y trabajaban a la intemperie. Pasaban noches enteras arreglando los defectos surgidos durante los vuelos del día. Yo los veía con las manos temblorosas por el frío o la lluvia. Les llevaba café caliente. No paraban hasta que el problema estaba resuelto. No contaban las horas. Eran, sencillamente, gente excepcional.

Años después, dirigiendo compañías con aeronaves más modernas, siguieron enseñándome y mostrándome su dedicación, su esfuerzo y su profesionalidad. Son los tramoyistas de este gran teatro que es la aviación. Personas que poseen una virtud esencial: su valor se mide por el esfuerzo que entregan. Yo los definiría como seres de una profunda calidad humana, una excelencia presente en cada acto, con autodisciplina, esfuerzo, valor personal, integridad y verdad. Así los he considerado siempre.

Algunos se han ido, como es ley de vida. A todos, la muerte nos sonríe, y solo podemos devolverle nuestra mejor sonrisa.

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