Lo grave viene ahora

Vale, seguimos en estado de alarma. ¿Y ahora qué, señor Sánchez?

Lo grave viene ahora. Gracias a Ciudadanos y a los vascos, y a las minorías obedientes, Sánchez ha logrado, una vez más, en su papel de funambulista, controlar la situación. Seguimos en estado de alarma, pero ahora viene la parte mala. Primero, porque sigue habiendo muchos muertos, luego la pandemia no está controlada. Segundo, porque no hay dinero para la renta vital básica, que serán 4.000 millones este año (y muchos votos para el Coletas). Tercero, porque las empresas no arrancan. Cuarto porque el PIB se ha desplomado y parece que el desplome llegará al 14%. Quinto, porque el país se encuentra en quiebra técnica: con esa deuda será difícil salir a flote en muchos años. Sexto, porque no parecen ser estos los expertos que nos sacarán del atolladero y el rescate de Europa se ve venir. Séptimo, porque con rescate se acabó Sánchez, como se acabó Tsipras, y se celebrarán nuevas elecciones. Octavo, porque no hay economía que resista tal caída del PIB. Noveno, porque nos hemos quedado sin turismo y eso baja mucho la moral a la costa española, que se arruinará y se desplomará. Y décimo porque con la decisión de Arrimadas, que es un gesto de cara al congreso del partido, todavía no se sabe si ha arruinado a Ciudadanos o le ha dado aire. El país está paralizado, sin capacidad para salir a flote, mientras que desde América llegan noticias de políticos españoles corruptos. En España sólo cuenta la corrupción de la derecha. La de la izquierda, que ha sido la mayor de la historia con los ERE de Andalucía, casi queda bendecida por la prensa del PSOE, bien pagada y bien alimentada. Cuando digo Prensa digo también Televisión. Tenemos a un inútil en la Presidencia del Gobierno, a un listo que se vende al mejor postor –ya estuvo en el PP, Redondo–que lo asesora y a un comunista como primer violín, que es capaz de comer el coco a un tonto. Y da la casualidad de que quien está a cargo de la orquesta es tonto del to, como diría el gran José Mota. Lo de Arrimadas puede quedar sólo en anécdota. ¿Cuántas veces más lo vas a apoyar, Inés? ¿Tendrá acaso más prórrogas? Conste que sigo sin definirme si la prórroga era sanitariamente necesaria o no. En lo que no estoy de acuerdo es en que las prórrogas y el estado de emergencia se utilicen para gobernar como Daniel Ortega en Nicaragua. Sólo copiamos lo malo, coño.

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