Europa está muy preocupada con España

El problema no es sólo lo que nos espera con la economía, sino quiénes son los encargados de gestionarla

A Europa le preocupa la célula podemita instalada en España y que utiliza métodos del comunismo bolivariano. A Europa le preocupan las verdaderas intenciones de Sánchez, que no la saben ni en su partido. Porque al Coletas se le ve venir, pero el otro es capaz de improvisar, casi siempre de manera disparatada, y hay millones de borregos que le siguen, a juzgar por su número de votos y su valoración. De acuerdo, el Frente Popular pierde terreno, pero no a la velocidad que exigirían los acontecimientos. La ausencia de líderes en las diferentes derechas ha creado un cisma en ellas. Ahí tienen a Arrimadas, que pasó de ser aliada de Rivera a aliada de Sánchez. Bien es verdad que Ciudadanos siempre coqueteó con el PSOE y si no recuérdense los abrazos entre Rivera y Sánchez cuando decidieron pactar, que luego todo se fue al carajo. Tampoco está claro el papel de la Monarquía, disminuida su influencia por los escándalos. Aquel viaje a cazar elefantes hizo mucho daño a la Monarquía, la enfrentó a la gente, algo que no había ocurrido antes. Perdió don Juan Carlos toda autoridad moral ante su pueblo, la que se había ganado en el 23 F., merecida o inmerecidamente. La gente, el pueblo, en su gran mayoría, pasa, pero muchos se sienten huérfanos de un mando coherente, en los tiempos de la pandemia, que ha sido, está siendo, dolorosa y costosa. Comprenderán que a mí se me haga muy difícil escribir de esto todos los días, pero es que ya no soy capaz de entender ni las alianzas ni las deserciones. Y cada analista político tiene su propia teoría. Y cada científico también. Y yo he pasado del escepticismo al miedo, sobre todo tras la compra de ciertos medios de comunicación por parte del Gobierno. No hay nada peor que un pueblo huérfano que sabe que los que están arriba, con sus más de cuatrocientos mil enchufados, sus miles y miles de coches oficiales y sus sueldos de ensueño, están arruinando al país sin que nadie los detenga. ¿Nos salvaría un rescate de Europa? Puede ser que sí y puede que ser que no. Parecida situación se vivió en Grecia con aquel economista loco y el títere populista de Tsipras, que perdió el poder tras su ensayo. No sé si en España va a ocurrir lo mimo, pero Italia –que ha sufrido mucho– está a punto de revertir la situación de la pandemia y aquí están dimitiendo consejeros de Sanidad autonómicos por discrepancias en lo que se va a hacer. Comprenderán ustedes que mi papel como analista de la situación es complicado, sobre todo cuando escribo con miedo. Esta gente que gobierna España en este momento es capaz de todo y hasta personas que en sus profesiones eran ecuánimes y demócratas, como el juez Marlaska, se han convertido en grandes corregidores, incluso han ejercido la represión a fuerza de sanciones y más sanciones, que luego se retiran a quienes correspondan; a los demás, no. Estoy preocupado con este país, con los brotes dictatoriales, con la situación sanitaria –que indudablemente ha mejorado, o eso parece– y con nuestro futuro. Porque con una deuda del 120% del PIB (que es impagable, nunca, ni en un siglo, la terminaremos de abonar) y con un PIB que se derrumba y que pue llegar a descender un 14 o un 15% hay pocas esperanzas de que no se nos rescate y de que no salgamos de la ruina. No cabe duda de que la preocupación de Europa con España es brutal, sobre todo por las carencias de nuestra dirigencia política, la más pobre desde el franquismo. No del posfranquismo, cuando aparecieron los tecnócratas, sino desde los años 50. Benditos tecnócratas, que iniciaron la recuperación. Ahora no hay sino chiquilicuatres y comunistas a los que les da lo mismo ocho que ochenta, con tal de que ellos tengan sus culos calientes y sus cuentas corrientes llenas de euros. Y sus chalets en Galapagar.

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