Estado de alarma, no; estado de sitio

Sánchez logrará otro periodo de gracia sólo con los votos de sus compinches que le pusieron ahí

Iglesias y Varoufakis, la nueva izquierda mundial. (A.Ch.)/ Imágenes Wikipedia.

Esto no es un estado de alarma, es un estado de sitio. Sánchez gobierna a fuerza de cesiones que todo el mundo sabe que van a ser estériles si España sigue siendo un Estado de Derecho. Pero a lo mejor lo que quieren Sánchez el débil y su socio el comunista no es un estado de derecho, sino un Estado para ellos. El comunismo siempre desemboca en el mismo mar. Ahora ceden de nuevo ante los catalanes, por imposición de Junqueras y abren de nuevo la mesa de negociación. ¿Pero qué van a negociar? ¿La independencia? Ya saben que es imposible, así que será otra cosa: la inmunidad para familias de delincuentes como los Pujol, la libertad para los sediciosos, para los ladrones, para los comisionistas y hasta una república que no sea república. No se les pone nada por delante. Pero Sánchez conseguirá una vez más el mes de prórroga del estado de sitio para seguir haciendo lo que le da la gana. Y tiene los santos huevos de legislar, incluso, en contra de los criterios de Europa, como esa cuarentena para los que llegan a España, sean turistas u oficinistas. Ni corredores sanitarios ni gentiles puñetas. ¿También cuarentena para él cuando vaya a Bruselas a hacer el idiota, que es lo que suele hacer cuando va a Bruselas? Sánchez se cree astuto, pero si Europa nos interviene cuando la Bolsa se vaya a hacer puñetas y no haya dinero para pagar las pensiones y la renta vital básica esa que viene, entonces Sánchez tendrá que convocar elecciones. No le valdrá otra mesita con los catalanes, porque hay millones de catalanes cobrando pensiones, que están en peligro. Y allá ya saben que la pela es la pela. Sánchez está perdido, como lo estuvo Tsipras, y Tsipras ya es historia. Su ejecutor, el Pablo Iglesias griego, pero más limpio y a la moda que el español, Varoufakis, anda en malas compañías para fundar otro partido universal. Lo que pasa es que la labor de zapa que está haciendo el líder del PSOE es tremenda: ha llenado de gente suya las instituciones, ha metido al zorro en el gallinero (Iglesias en el CNI), ha soltado bajo cuerda a los sediciosos catalanes y no me extrañaría nada que Puigdemont esté viviendo ya en Barcelona. No me extraña, repito, que un día de esto aparezca una foto suya paseando por las Ramblas. Pero que tenga cuidado Sánchez porque torres más altas han caído en Europa, infinitamente más altas. Y ya se mira a España con recelo. Y ya se sospecha de un contubernio bolivariano que puede dar con muchos huesos en la mazmorra. Y nadie tiene patente de corso para escapar del peso de la ley. Incluso un país como Estados Unidos ha puesto precio a la cabeza de Maduro. Pronto podría poner precio a las cabezas de algunos podemitas, que ya no pueden salir a la calle porque los insultan. La retirada de una fragata española que escoltaba a un petrolero americano en Oriente Medio nos ha costado el multimillonario contrato de Estados Unidos con la constructora naval española Navantia. Las ínfulas independentistas inútiles de los catalanes (la enésima de la historia) nos ha costado, o nos va a costar, la fábrica de Nissan. Sánchez, él cree que con más astucia que Zapatero, está jugando con fuego y se va a quemar. Zapatero parecía tonto del culo. Este es por el estilo, pero tiene la cara de cemento armado y le da absolutamente igual todo. Es un cínico barato al que ya no le importa ni siquiera hacer el ridículo. Ha renunciado a ser Churchill para convertirse en un dictadorzuelo de aldea, da igual emulando a quién. Desde luego, con menos categoría que el Tirano Banderas. Prefiero no hablar de los vascos para no cabrearme. El nuevo estado de sitio lo votarán los aliados que pusieron a Sánchez ahí. Yo creo que esta vez no habrá fisuras, ni hará falta que Arrimadas haga de nuevo el papel de la Tonta del Bote.

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