martes, agosto 16, 2022

OTAN-NATO

Mientras Madrid se ha convertido por unos días en el foro internacional que da cobertura a la OTAN, la sangre empaña la frontera entre Marruecos y Ceuta-Melilla, donde se han registrado unas docenas de muertos por tratar de alcanzar la civilización de la que también hubieran sido esclavos, como en cierta medida los somos todos los países dependientes de una organización cuyo único fin trata de la prevención contra la siempre supuesta amenaza rusa a lo largo de sus propias fronteras.

¿Qué nuevos compromisos políticos habrá contraído el estado español con el reino de Marruecos para que éste se haya empleado con tal contundencia desproporcionada contra esos cientos de africanos que suponen que Europa será la panacea para todos sus padecimientos?

El aumento del gasto militar en Europa podría muy bien ir destinado a paliar las necesidades por las que pasan un puñado de países cuyos presidentes deberían emplear ese dinero en medidas de carácter social y no al enriquecimiento propio deliberado, pero, al parecer, ese destino de capitales no se puede garantizar de manera legal.

Si por fuerza hemos de aceptar en Europa la presencia militar de nuestra pertenencia a la OTAN, no es menos cierto que debemos también de congratularnos por la decisión tomada por el gobierno turco en relación a la aprobación de aceptar dos nuevos miembros de los países nórdicos que hasta esta cumbre parecían estar vetados por el presidente Erdoğan.

Por otro lado, Putin amenaza con desplegar a lo largo de la frontera con Finlandia el suficiente sofisticado armamento nuclear como para disuadir la supuesta injerencia militar contra su país desde esa latitud norte.

Por lo que respecta a nuestro país, no sé si parece suficiente aceptar de buen grado la oferta militar llevada a cabo por Biden y agradecer la dotación de dos nuevos destructores destinados a la Base Naval de Rota, en Cádiz, con la intención de operar en nuestro favor a lo largo y ancho de nuestras fronteras marítimas.

Mientras tanto, Madrid continúa parcialmente paralizada con el fin de dar la mejor y máxima cobertura en materia de seguridad a la cumbre que se celebra estos días en favor de una mayor cooperación estratégica entre aquellos países que integran la actual Unión Europea. Y con toda franqueza, no acabo por entender la presencia en su seno del señor Boris Johnson una vez que cuando dejó de interesarle, abandonara por su cuenta y riesgo, merced al Brexit, la protección que hasta entonces venía proporcionándole el diáfano Continente.

Zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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