lunes, mayo 23, 2022
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Las Cuevas de Ellora

Las cuevas de Ellora son una serie de monasterios y templos pertenecientes a tres de las grandes religiones del subcontinente indio, como son el hinduismo, budismo y jainismo. Son uno de los lugares más interesantes que ver en la India. Como contrapartida están un poco alejadas de otras zonas turísticas y no es tan fácil llegar.

Las cuevas de Ellora o Ellora caves se excavaron a lo largo de dos kilómetros, entre los siglos VII y XI, en las laderas de las montañas Charanandri, en la región del Decán (actual estado indio de Maharashtra).

Hoy en día impresiona verlas y pensar que fueron construidas hace más de 1.000 años.

Las cuevas fueron excavadas y talladas en la roca de origen volcánico entre los siglos VII al XI. Los 34 monasterios y templos que se pueden visitar están a lo largo de 2 km, aunque en la zona hay casi 100 cuevas.

La construcción fue promovida por diversas dinastías a lo largo de los siglos, aunque la mayoría son desconocidas. La evidencia más clara es la de Rashtrakuta Dantidurga (reinó entre 753-57 d.C,) que está inscrita en la cueva número 15. El Gran Templo Kailash (Cueva 16) se le atribuye a Krishna I (757-83 d.C.), el sucesor y tío de Dantidurga.

A diferencia de las cuevas de Ajanta, las cuevas de Ellora nunca desaparecieron y permanecieron en el olvido. Eso es principalmente porque se encuentran relativamente cerca de una ruta comercial. Comienzos del siglo XIX, John B. Seely, un oficial británico destinado en Bombay, oyó hablar de las cuevas de Ajanta y Ellora, con sus magnificas esculturas y pinturas, y decidió visitarlas.

Son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO  desde 1983. Hay 34 templos en las cuevas de Ellora, de ellos 17 son hinduistas, 12 son budistas y 5 son jainistas. La mayoría son cuevas abiertas en la montaña, y sólo dos son templos aislados, también excavados en la roca pero separados gradualmente. Uno de ellos es el templo hinduista más grande y fascinante de la India: el Kailashanta o Kailash, que significa «montaña sagrada», la residencia de Shiva, dios de la creación y de la destrucción. El templo fue ordenado por el rey Krishna I en el siglo VIII en un solo bloque monolítico, y se excavó desde lo más alto de la montaña hacia abajo. De 30 metros de alto, su entrada está flanqueada por dos columnas de 15 metros cada una y todo el edificio está repleto de varios relieves escultóricos.

Su inmenso tamaño supone el doble del Partenón de Atenas y es 1,5 veces más alto, y las esculturas de tamaño real de los elefantes son imperdibles.

Las cuevas de Ellora se encuentran muy cerca de la localidad de Aurangabad, desde donde Ellora se encuentra a 26 kilómetros de carretera.

Cortesía de: La India Increible.

Conclusiones:

Todo el conjunto de templos está cerca del monte Kailash en el que hay dos lagos, el Mana Sarovar y el Rakshas Tal, el conjunto de templos esta regado por un rio en el que hay unas cataratas bellísimas.

En la parte de arriba en la primera catarata se aprecia que las paredes son muy lisas y tiene las mismas marcas verticales que el recinto en el que está el templo. Por tanto no es una catarata natural sino que se ha desviado el curso del agua para que pase por el templo. Como sabemos todos estos lugares enigmáticos y maravillosos están siempre relacionados al agua; o han tenido agua, o siguen teniendo agua.

Con toda seguridad estamos ante otra máquina a la que los constructores le han añadido su particular estilo arquitectónico, en el que han plasmado los rasgos de su raza un tanto caricaturizados. Sin duda recuerda a la ciudad de Petra, si bien esta tiene otro estilo, igualmente magnifico y claramente relacionado, cuyos constructores pertenecen a otra raza.

Como me resulta muy difícil creer que esta maravilla haya sido realizada con martillos y cinceles, está claro que se construyo con la tecnología de ablandamiento de rocas y generación de formas, de la cual hay muestras por el recinto. Tecnología que están por todo el mundo en este tipo de construcciones, que dibujó el templo en tres dimensiones en las rocas previamente reblandecidas. Y desde luego con toda claridad se puede apreciar que el templo está sin terminar de construir.

Aquí se da una curiosa circunstancia que no quiero dejar de mencionar. Es el asombroso parecido que hay en uno de los murales de las cuevas de Allora, con el famoso cuadro de Hieronymus Bosch; El Bosco, titulado el Jardín de las Delicias. Está claro que El Bosco saco la idea de ese mural y por tanto debió viajar a las cuevas de Ellora.

Se puede apreciar que la pared está como arañada y se podría pensar que ha sido hecho a mano  con martillos y cinceles.

También se puede apreciar como las dos columnas del templo están “arañadas”, si bien presentan un grado más fino que el de la pared del recinto en el que se aprecia lo mismo pero con unos trazos más gruesos y de varios metros, lo que descarta que haya sido hecho a mano con cinceles. Estas marcas están en las paredes de todo el recinto en el que está el templo y como ya vimos en Petra, siempre están asociadas a ablandamiento de rocas.

Pero no vamos a fijarnos en la construcción de esas cuevas de las que hay muchas imágenes en internet y se puede disfrutar de ellas. Sino que vamos a fijarnos en esta imagen ya que es el corazón de varias de estas alucinantes máquinas que realmente son estas cuevas.

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