martes, septiembre 21, 2021
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Todos los días una patochada

Un sueño que bien podría ser una pesadilla

Para que nadie de nuestros selectos lectores se escandalice debo aclarar en primer lugar el significado de patochada; según los eruditos es un disparate, dicho necio o grosero cada cual que ubique el artículo en el contexto que desee. El siguiente artículo es un sueño o una pesadilla.

El gobierno de España estaba compuesto por una amalgama de difícil encaje; socialistas, comunistas y ultra izquierda. Yo no entendía como un presunto líder como el presidente del gobierno se dejó comer la tostada por estos personajes.

Los socios de su “Sanchidad” –dicho sin acritud y desde el más profundo de los respetos– así era conocido el hermoso presidente, saltaban todos los días a los medios o las Redes Sociales con una patochada a cuál más disparatada.

Soñaba que miraba el Twitter y que el penúltimo en sacar la pata del banco fue el sr. “menistro” de “Hunibercidades”. Afirmaba el excmo. Señor que el Jefe del Estado no debía firmar las Titulaciones Universitarias.

Los indultos a los golpistas catalanes no entraban en el trato, sus nombramientos como miembros del gobierno tampoco, los decretazos y dedazos no formaban parte del trato… el sueño se convirtió en un torbellino, pero apareció dios para afirmar que una titulación no la debía firmar alguien con una tesis fake o másteres de dudosa procedencia que era partidario que fuera la firma del Jefe del Estado.

Estaba yo sentado sobre una piedra redonda, esa donde puso dios su pie para subir a la Gloria y pensaba: “Es inconcebible que unos individuos que prestaron juramento a nuestra Constitución se la pasen por el forro de sus caprichos cada vez que les sale de los timbales. Les importe un pimiento el Poder Judicial, la libertad de prensa, El Constitucional este gobierno parece el coño de la Bernarda”.

Toda Espanzuela deseaba que el jefe se quitase las cholas y pusiera orden en este Totum Revolutum donde los ministros parecen versos sueltos de un desgobierno. El pueblo, el de la casa del, pensaba que los socialistas al juntarse con determinados socios les podía dar el poder, pero también quitárselo.

El populacho de Espanzuela estaba escandalizado, resultaba asqueroso ver como en las vascongadas, los vascongados afines a los terroristas homenajeaban a asesinos y se jactaban de hacerlo. Lo volverían a repetir cada vez que un asesino saliera del talego; “estos asesinos tienen suerte…de la tumba no se salen sus víctimas. Eso no es la reconciliación. Mientras estos tipos, tipas y tipex están en esos homenajes, los verdaderos habitantes de Euskadi siguen en silencio… ¿Por miedo?”, Reflexionaba yo.

Pues estos también medraban en el gobierno. Catalones golpistas, vascos proetarras, comunistas, estalinistas y alguno que se me quedará en el tintero. Toda esta pléyade de mentes privilegiadas, de flequillo recortado o moño engominado, de rastas o pelados al cero son los que hablan y hablan y hablan y hablan… y los súbditos tragando, tragando, tragando.

Estaba pegado a la nueva televisión estatal esperando que su sanchidad saliera al balcón del Palacio de Oriente y nos diera la bendición Urbi et Orbe…ringggggggg. ¡Menos mal que sonó el despertador! –Confucio.

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