Agarrar el rábano por las hojas o confundir el culo con las témporas suele ser un problema habitual de los populismos que mezclan unos cuantos conceptos, normalmente modificados a su gusto para hacer un discurso que llegue fácilmente al populacho. Levantan polvareda sobre cualquier tema, en ocasiones para esconder sus vergüenzas.
Resulta que el señor presidente de México, de raíces españolas –nieto de cántabro– sigue cual don erre que erre con su fijación de acusar a España de país genocida y otras lindezas. Este es el mismo que pretendía que el Jefe del Estado español se disculpara por lo ocurrido hace más de quinientos años. Una majadería como otra cualquiera, aunque viniendo de él se puede esperar cualquier cosa.
Es curioso que teniendo al norte a los gringos se preocupe tanto por los nuestros, más aún, teniendo en cuenta que la comunidad mexicana en nuestro país es la tercera más numerosa, algo tendremos cuando tantos nacionales de ese país desean vivir entre nosotros. Y añado algo más, algo tendrán ellos funcionando mal cuando sus ciudadanos se juegan la vida para vivir en Norteamérica.
Se olvida el señor este que fueron los Reyes Católicos los primeros en crear una ley para la protección de los indígenas –Leyes de Burgos–, precursora de la Declaración de los Derechos Humanos. Normalmente, los dirigentes de un país deberían de preocuparse del bienestar de los suyos y me da la ligera impresión que en ese país centroamericano no es oro todo lo que reluce. Un país en el que se produjeron el pasado año 33.308 homicidios dolosos y que en el 2020 ascendieran a 29 homicidios por cada cien mil habitantes –36.579– una cifra similar a 2019, es para hacérselo mirar. Eso sin hablar de la violencia hacia las mujeres y niñas.
Pausar las relaciones bilaterales con un país es un asunto muy delicado, acusar a un mandatario de otro lugar de genocida es un insulto grave, pretender unas excusas extemporáneas es levantar polvo, pero para echarlo en los ojos de sus ciudadanos y evitar que se fijen en otras historias… Dice el caballero que “no se tolera la corrupción ni se permite la impunidad”, aunque hemos podido leer sobre los escándalos de su hermano, sus hijos y los compañeros de partido durante su mandato.
En una entrevista publicada en el diario británico Finacial Times a un reputado miembro de “Transparencia Internacional” desvela que, México ocupa el puesto 124 de 180 países en lo que se refiere a justicia y transparencia. Comenta esta misma persona que “se eligen los casos por razones muy poco claras. Esa arbitrariedad es una mala señal para la Fiscalía”.
Veremos en que acaba este culebrón y que al final no se haga verdad la frase de Groucho Marx “Nos comportamos como caballeros o como lo que somos”.–Confucio.
