Navidad confundida

Navidad, una celebrada palabra que procede el latín “navititas”

¿Nosotros seremos allegados o convivientes?

La Navidad es una de las fiestas más importantes para los cristianos, en ella se celebra el nacimiento de Jesús en Belén. Los anglosajones usan el término Christmas, cuya traducción es Misa de Cristo y los alemanes la llaman “Weihnachten”, Noche de Bendición.

En las culturas paganas se celebra el solsticio de invierno y el nacimiento de la Luz, los días comienzan a ser más grandes. En cierta manera, la motivación es la misma, aunque “lo cristiano” es lo que prima.

En España, donde tan proclives somos a criticar cualquier comportamiento que no se ajuste a las creencias de la progresía chancletera, hasta el presidente “felicita las fiestas” y su alter ego nos pide que nos preguntemos si somos monárquicos o chancleteros.

No puedo entender cómo es posible que el populacho inculto proveniente de las siete leyes de educación de la democracia se deja aspirar el serrín que llena su cocorota. Estos tiparracos han olvidado, o como son tan borricos ni se han informado que, en 1914 se produjo la Weihnachtsfrieden o Trêve de Noël, y no es otra cosa que la “Tregua de Navidad” donde todos cantaron, o eso dicen, “Noche de Paz”.

El sectarismo y la vulgaridad habitan bajo el techo del Congreso de los Diputados. Los políticos que nos está tocando sufrir están ubicados en sus chalets o palacios, se desplazan en sus vehículos oficiales y comerán el mejor jamón esta Navidad. Les da igual, sus sueldos siguen igual.

Yo haré un paréntesis esta noche para acordarme de las decenas de miles de personas que han muerto por una “simple gripe”, de los viejos… Centros de Mayores, Asilos y Residencias que han sido obviadas por “El Cabezón”, el del moño.

De los miles de camioneros abandonados a su suerte sin que el ministro que llevó en volandas –para que no pisara suelo patrio– a una dirigente de una república que está matando de hambre y lo que no lo es, a sus ciudadanos.

Me acuerdo del sector turístico, ese que según un ministro que le dio el finiquito a los comunistas y duerme en brazos del cabezón y su señora, “tiene poco valor añadido”. Debería darse una vueltita por Canarias.

Pienso en la justicia –con minúsculas– y me acuerdo de unas palabras de una fiscala sobre la tendencia sexual de cierto ministro en unas grabaciones o como prefiere trabajar con un tribunal de tíos. Supongo que la misma validez que se le dan a esas cintas para criticar al emérito debería tenerlas para lo demás.

En esta Navidad me acuerdo de todos los que han perdido su trabajo o de los que la Agencia Tributaria estrangula. Obligan a cerrar durante meses, pero los impuestos ahí están. Da la impresión de vivir en la antigua Roma con el emperador Petrus Decorum, con su segundo Pablus Remissus Evadit Praeceps.

Mi único deseo es que intenten ser felices, aunque hay individuos que nos gobiernen que pretendan ponerlo muy difícil. No coman almendras, no se vayan a ahogar; usen mascarilla, aunque no haga falta; lávense las manos, no sean guarros y cuando les toque…pónganse la vacuna. ¿Feliz Navidad? Pues no, la verdad que muy feliz no va a ser.-Confucio.

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