Lo mejor de 2020

El confinamiento nos trajo el reencuentro con el hogar

Sólo unidos podremos salir adelante.

Obtener lecturas positivas de una situación que no las tiene, se mire por donde se mire, es una fórmula efectiva para evitar entrar en bucle depresivo y haciéndonos preguntas que no tienen respuesta. Es posible que una de las pocas cosas buenas que tuvo el largo confinamiento del pasado año es redescubrir nuestro hogar. El olor a bizcochones o el televisor encendido con toda la familia mirándola a la espera de las noticias.

Durante demasiado tiempo la conciliación familiar ha tenido que ser impuesta por ley. Durante dos mil veinte muchos habrán sido conscientes de si su hogar es eso o simplemente un techo entre convivientes o allegados. Las familias que verdaderamente lo son han tenido ocasión de compartir por Real Decreto sus veinticuatro horas, todos bajo el mismo techo y con las mismas inquietudes. En cierta manera ha sido una experiencia enriquecedora.

En el lado contrario se encuentran las personas que no tienen techo. Se han visto en calles desiertas…cualquier comentario sobre esta situación inaceptable sobra. No me cabe en la cabeza que haya gobiernos municipales, insulares o nacionales que miren para otro lado. También nos encontramos con las familias que se han dado cuenta que su convivencia no es posible, situaciones que la propaganda gubernamental ha ocultado…todos no salían a aplaudir, todos no hacían repostería, demasiada gente no tenía qué comer.

La optimización de la tragedia por parte del gobierno, “Juntos saldremos adelante” y todas esas zarandajas no pueden taparnos los ojos ante la cruda realidad que se nos plantea este año que entra. ¡Estamos muy jodidos!

Que el marqués de la moña y todos sus enchufados nos estén vendiendo la moto, que el pivot, base o escolta –no sabemos bien cuál es su posición– salga a soltar su rollo bien maquillado y con sus labios pintados o que la economía se vaya a tomar por el saco…no es tranquilizador.

Lo mejor de 2020 es que a muchos nos ha hecho descubrir nuestro hogar y a los más empáticos a descubrir que también hay muchos que no tienen hogar. El pasado año ha conseguido que entendamos la importancia de tener un Estado fuerte. A los que piensan con la cabeza, y no con las tripas, nos ha descubierto que la Sanidad Pública es un lujo al que no debemos renunciar y tenemos que potenciar. Que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado velan por nuestros intereses y que ser español no es un delito.

Nos ha enseñado que los nacionalismos no dejan de ser un sectarismo vulgar e inculto donde algunos pretenden ocultar algunos sus vergüenzas sin cumplir las normas que democráticamente nos hemos dado. Ya lo dijo el Jefe del Estado: «Nadie está por encima de la Ley». Ojo nadie no es sinónimo exclusivamente de emérito, nadie es «nadie».

La unidad nacional combinada con la de otros países en forma de bandera azul con estrellas será la única manera de salir de la crisis internacional que tenemos que gestionar.-Confucio.

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