Esperanzas frustradas

Panorámica de Sant Feliú de Guixols./ Imagen de Wikipedia por Flamenc.

La desazón que implica en no tener o no poder hacer planes para el futuro, radica simplemente en el propio futuro que nos espera a pesar de la esperanza que nos proporciona la llegada de la milagrosa vacuna que, al parecer, puede contribuir eficazmente a la solución definitiva de nuestros peores temores. Ya no tanto el que se le suele tener al propio virus como a ese otro temor a la incertidumbre que todavía nos invade en términos económicos. Se anuncian subidas salariales y de pensiones, pero no sé a ciencia cierta si serán lo suficientemente dignas como para afrontar la carestía que se nos viene encima como consecuencia de la paralización de la industria y el comercio.

Los jóvenes, en plena mutación del virus se atreven a jugar a la ruleta rusa con él. Quizás porque esos mismos jóvenes que se agolpan en naves industriales durante días para divertirse, no piensan en el futuro próximo, debido a que, posiblemente, no tengan la suficiente conciencia sobre ello y por ende arriesguen mucho más en perjuicio de aquellos otros muchos que continúan cumpliendo con todos los protocolos y requisitos indispensables que requiere la seguridad e higiene frente a la pandemia.

La única esperanza que nos queda, en relación a mi núcleo familiar, es la que tenemos plenamente depositada en la salud de nuestra mascota Patxi, un perrito de dieciseis años que todavía lucha, con toda nuestra ayuda, para, a pesar de su edad, mantenerse a nuestro lado hasta que haga falta. De manera que nuestro propio futuro, el de mi familia quiero decir, se ampara únicamente en tratar conseguir que Patxi viva los últimos años de su vida totalmente ajeno a un peligro que, si bien a él no le afecta en absoluto, no le impida disponer de los cuidados necesarios para que se encuentre lo más feliz entre nosotros.

Durante la pandemia, Patxi nos ha proporcionado la suficiente alegría como para poder olvidar que cientos de jóvenes se enfrentan gratuitamente a una muerte segura y voluntaria, pero, aún así, todo el personal sanitario, siempre a nuestra entera disposición, velará por todos ellos, tratando por todos los medios impedir que ello ocurra, arriesgando sus propias vidas en el empeño si fuera necesario.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

2 Comments

  • Feliz Año Nuevo señor Zoilo «personas» como Patxi son las que nos ayudan a seguir adelante. Ellos no se cuestionan las normas, sólo las cumplen.

    Abrazos virtuales

  • Feliz Año nuevo también par usted, Confucio. Esperemos que, a pesar de todo, podamos continuar exigiendo nuestro mutuo compromiso de vivir un poco más alegres y sin sobresaltos de ningún tipo: ni sanitarios ni económicos. ¡Salud! y un abrazo igualmente.

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