La voz de su amo

Mi capacidad de asombro ante determinadas informaciones de las que se hacen eco los medios de comunicación está desbordada. Creía firmemente en el cuarto poder y pensaba que era el fiel de la balanza en beneficio de la verdad y de la comunidad.

En los últimos años he sentido asco, el mismo asco que se siente cuando destapas una alcantarilla y ves ratas ponzoñosas, cucarachas apestosas y todo tipo de basuras y desperdicios. Es lamentable que no te puedas fiar de las informaciones; en tiempos de mi abuelo la palabra de un periodista era casi como la de un notario.

En la actualidad, si intentamos realizar un análisis objetivo de las informaciones de diarios, radios y televisiones podemos encontrarnos perdidos. Es idéntico a llegar a un cruce de caminos y no saber qué dirección tomar.

Siempre se ha dicho que, ha habido periodistas que escriben al dictado o silencian informaciones en función de la cantidad de dinero que perciba su medio de comunicación, aunque dicen que eran “los menos”. Ahora da la impresión que todo es un pasteleo infumable.

Resulta sorprendente como individuos que se erigen en adalid de la verdad dan pábulo a informaciones de tiparracos que están presos y cortesanas que buscan seguir viviendo del cuento.

Ejemplos los tenemos por doquier, a derecha o izquierda surgen plumas agradecidas que intentan adoctrinar a la población. Unos son muy rojos y otros muy vivos, unos presumen de descubridores de escándalos y otros de su formación académica…pero todos son “His Master’s Voice”.

Estoy convencido que muchos de los que lean esta opinión estarán de acuerdo. También creo firmemente que no dirán esta boca es mía por no dar la razón de la terrible realidad de España. Vivimos en un régimen donde el nepotismo es lo común. Colocar en puestos de relevancia a los acólitos o familiares es algo tolerado por nuestra sociedad.

Nos quejamos de la monarquía porque heredan la Jefatura del Estado. ¿Nos hemos planteado que hay muchísima gente que está colocada en ayuntamientos, cabildos, diputaciones, administraciones públicas u organismos públicos dependientes del Estado que son “familia de…?”

De derecha a izquierda, de arriba abajo tengo el convencimiento que siempre encontraremos a alguien que justifique lo que los políticos de su ideología perpetren. Si lo hacen los suyos está bien, si lo hacen los otros son unos fachas o unos bolcheviques.

Otro día hablaré de aquellos que invitan a ocupar casas pero… ¡amigo! Luego denuncian que hayan querido entrar en su casita de madera en Casavieja, Ávila. O podríamos hablar de aquellas que etiquetan como machistas a los que controlan móviles de mujeres. ¿De verdad se han creído que somos todos idiotas o quizás de verdad lo seamos? –Confucio.

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