Ya lo he dicho en varias ocasiones, Espanzuela –ese país imaginario– es un lugar curioso donde se dan las situaciones más estrambóticas que podríamos imaginar. En esta ocasión hablaré de carreras de caballos, las cuadras de distintas divisas están durante cuatro años preparándose para el gran derbi: La Carrera de San Jerónimo donde se baten todos contra todos y el ganador se convierte en el jefe del país imaginario.
El jefe de la yeguada con la carona[1] azul, aspirante a subir al podio en la Gran Carrera ha intentado descabalgar a su jineta[2] más eficiente, ganadora por muchas cabezas en algunas carreras de postín. La torpeza del jefe lo ha convertido en el “cazador cazado” y las carcajadas se oyen en todas las cuadras rivales.
No se ha hecho esperar que a esta mar revuelta todos los pescadores, pescadoras y pescadoros se hayan precipitado a pedir investigaciones por presuntos dopajes de la jineta ganadora del último gran premio capitalino, así como de determinadas componendas familiares.
Ante toda esta situación se disparan las apuestas y la cuadra competidora con la carona verde mejora sus previsiones. El resto de competidores, por lo menos los más inteligentes, ya se han posicionado diciendo que no es bueno que una marca tan importante como esta sufra estos vahídos, sobre todo porque ya sabemos a quién beneficiarán.
La torpeza del jefe y sus seguidores más fieles dinamitando sus instalaciones más preciadas, su joya de la corona, es evidente. No se puede caer más bajo y como dice el dicho: “Cuando el charran vuela bajo, hace un frío del carajo”. –Confucio.
[1] Carona: Pedazo de tela gruesa acojinado que, entre la silla o albarda y el sudadero, sirve para que no se lastimen las caballerías. En ella suele ir impresa el color o escudo de la cuadra a la que pertenece.
[2] Jineta: No hace referencia al mamífero. Jineta se emplea como femenino de jinete.
