Exitium

2020 termina marcado por la destrucción y la muerte

Y teníamos miedo a un invierno nuclear.

Se podrían utilizar distintos adjetivos para calificar lo que ha sido este año que está en sus estertores, probablemente el más adecuado sea el término latino Exitium –cese de la vida, destrucción–; un año que será inolvidable.

Decenas de miles de conciudadanos nos han dejado por un virus que no sabemos aún si fue creado voluntariamente como arma de destrucción masiva, si se escapó de un laboratorio chino o si fue el destino que tenía marcada la humanidad.

Ahora mismo creo que a todos nos importa poco cuál fue el detonante, lo que iba a ser una simple gripe con unos cuantos contagiados se convirtió en una pesadilla que se ha llevado por delante todo. Salud, economía, escrúpulos y todo el estado de bienestar que disfrutábamos.

2020 ha significado la destrucción del tejido productivo a todos los niveles imaginables. Desde la empresa más potente a las micro pymes la cicatriz que dejará será imborrable y en demasiados casos insuperable.

En el año Exitium además de la economía se ha aprovechado la coyuntura política de nuestro país para aprobar por el gobierno español una serie de leyes de dudosa constitucionalidad. Dejando de un lado el cuestionable Estado de Alarma infinito, han salido adelante leyes muy contestadas por la opinión pública en general.

A la octava Ley Educativa, donde se “ejecutan” el español como lengua vehicular hay que añadir la de eutanasia, también vinculada a un año exitium o el leñazo tributario que nos tienen preparado para 2021. Exitium es también un término para un pacto de presupuestos con individuos afines a los asesinos de ETA.

Sobre la educación, nada nuevo bajo el sol. Un país que no ha sido capaz de consensuar una Ley educativa que perdure no debe extrañarse que los informes PISA sean desastrosos. Seguramente si me hubiese tocado esta ley no sería un filósofo barato… a lo mejor era ingeniero físico nuclear.

Sobre la eutanasia considero que, es lamentable que el Congreso de los Diputados aplauda de risas y fiestas una ley exitium. ¿Dónde le ven la gracia? Sea quien sea, en silla de ruedas o encamado, tomar esa decisión no es para aplaudir.

El Congreso de los Diputados se ha convertido en una caseta de la Feria de Abril; palmas y bailes, fandangos y alegrías… Nunca algunos han estado tan altos y la cámara representativa haber caído tan bajo.

Los que cobran del Reino de España, los que opinan en el Reino de España, los que se aprovechan del Reino de España (no estoy pensando en catalanes y vascos) se están profitando de los paletos y magos que no son capaces de decir: “Se acabó la diversión”.

Espero con ansia el discurso de su Majestad el rey, que ponga en su sitio a todos esos que añoran una república –recuerden que la II fue funesta– o que lo haga con los que añoran la dictadura del ciclán. España, nuestro país merece que cierre esas bocas.

2020 ha sido un año exitium; el gobierno social comunista (así se hacen llamar) nos ha convertido en sus súbditos. Pero lo peor no es eso, lo lamentable es que todos lo hemos consentido, por acción u omisión. Amén.-Confucio.

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