Que España va a la deriva en lo que a leyes de educación se refiere, no cabe la menor duda para cualquier especialista que tenga la cabeza sobre los hombros, ya no digo siquiera aquello de los “dedos de frente”. Un país como el nuestro no se puede permitir la boutade de tener en cuarenta años ¡ocho leyes de educación! A todo ello hay que añadir las modificaciones curriculares que obedecen más a motivaciones políticas que técnicas.
El nuevo currículo de educación secundaria pretende ser más práctico para reducir las altas tasas de repetición, no se dan cuenta los políticos moqueteros poltroneros que el fracaso escolar no se soluciona regalando aprobados. Cualquiera que tenga conocimiento de cómo funcionan las comunidades educativas sabrá a lo que me refiero; el fondo del problema no son sólo los estudiantes y repito, la solución no es quitárselos de encima regalando el aprobado.
Espero que todos sepan leer entre líneas. Dejar en manos de los docentes el futuro de los alumnos no es una buena idea, sobre todo porque no siempre el profesorado es ecuánime. Cualquiera que haya estudiado algo sabe que dentro de los claustros siempre hay alguien con el colmillo retorcido o sin dentadura. Las personas que se mueven en el mundillo de la docencia saben que en educación no es oro todo lo que reluce.
Volviendo al nuevo orden curricular; se suprime totalmente la Filosofía que será sustituida por “Valores Cívicos y Éticos” donde los alumnos aprenderán de memoria democrática, ecofeminismo, ética de los cuidados y derechos LGTBIQ+. Está claro que a Putin no le gusta que la gente piense, pero que eso lo asuma un gobierno social comunista me parece una barbaridad. Que quieran manipular la Historia renunciado al estudio de los hechos cronológicos, pues vale. El adoctrinamiento en las aulas ya empezó en el País Vasco y Catalonia con aquello de España nos roba, cuando los que le metían la mano en el bolsillo eran sus moqueteros y poltroneros.
Cuanto más borrico es el populacho más sencillo resulta manipularlo. La princesa que sucederá a nuestro Jefe del Estado está estudiando en un súper colegio europeo –y me parece bien– para obtener una formación integral. Lo que no me parece bien es que a nuestros hijos se les sustraiga la posibilidad de recibir una formación en condiciones similares.
Los republicanos, comunistas, progresistas, ácratas, nacionalistas, nazis, ultras de cualquier color y hasta los más liberales pueden (y deberían) criticar que en España no se ofrezca una educación con la mayor excelencia posible. Estaría bien saber cuántos son los hijos y familiares de políticos –activos o pasivos– que envían a sus vástagos a formarse en el extranjero o en universidades privadas de alto coste y exclusivas de las oligarquías.
No me vengan con milongas, todos sabemos y callamos por un plato de serrano barato mientras otros comen bellota. Unos se alimentan con panga y otros con salmón… lo mismo sucede en educación, hay rankings de colegios según la calidad ofertada, como en los productos del supermercado.
Y una penúltima reflexión: ¿De verdad cree usted que el nivel de las relaciones e influencia que establece un estudiante con sus compañeros de Primaria, ESO o Universidad es el mismo en todos los centros? ¿De verdad cree usted que la igualdad de oportunidades es idéntica dependiendo del centro de enseñanza? Eso son palabras mayores de las que hablaré en otra ocasión.–Confucio.
