Con pinzas

La realidad es tozuda, la economía de Canarias está condenada al desastre

Los canarios no han sabido cuidar de su sector más productivo.

Agosto se ha ido a tomar viento. La situación, lejos de mejorar pinta cada vez peor. Las conversaciones entre amigos o en el supermercado giran sobre la misma temática, pero la locura se ha instalado en la población canaria.

Hace muchas décadas se decidió poner todos los huevos económicos en la misma cesta; creíamos que jamás nos veríamos inmersos en una crisis en la que se restringiría la movilidad de las personas.

Los gurús de la “cosita canaria” hablaron y hablaron y hablaron y hablaron sobre las virtudes del turismo y de una sociedad de servicios. No pensaron –su neurona no daba pa’más– en una guerra o simplemente un virus que nos tiene noqueados.

Tras el confinamiento llegó el relajo de las medidas, algunos se han dedicado a pasarse por el forro las medidas sanitarias y todo ello con la inacción de las autoridades. Botellones, fiestones y todo eso que acaba en “ones” han convertido a Canarias en un destino apestado.

Cuando se empezaron a abrir las fronteras nuestra economía estaba cogida con pinzas; se nos advirtió y aconsejó de mantener las medidas de seguridad para evitar caer nuevamente en cifras de contagios que nos sumirían nuevamente en la quiebra más absoluta.

Hoteles, navieras, aerolíneas, personal de servicios, taxistas, guagüeros, guachinches o restaurantes, empresas del sector servicios en general volverán a sufrir el duro golpe económico que supone el cierre de fronteras.

Los que vivimos en Canarias vemos con desasosiego como las cocheras de los servicios discrecionales están cargadas de guaguas paradas, explanadas de rent a car con cientos de coches y miles de personas paradas…sin trabajo.

El descontrol de algunos nos ha llevado a los primeros días del confinamiento. Estos tiparracos y tiparracas que coquetean con el virus se convierten en auténticos terroristas. Las bombas virológicas son ellos y ellas. Ignorantes.

Ignorantes y descerebrados que no se dan cuenta que nuestra economía estaba cogida con pinzas, empezábamos a sacar la cabeza y por su mala conciencia ciudadana nos están sumiendo nuevamente en la crisis más horrible.

¿De qué vamos a vivir? ¿De papá Estado? Los más viejos dicen que hace falta mano dura y lo peor de todo es que, en cierta manera, tienen razón. Hace falta mano dura con esos que se pasan las normas por el forro de sus caprichos. Con ese chusmerio que se cree por encima del bien y del mal.

Al sector turístico, el que nos mantiene con un PIB aceptable…nos mantenía, no les llega la camisa al cuerpo. El temor a un nuevo cero turístico les tiene –nos tiene– acojonados. Es insoportable que una parte de la ciudadanía nos aboque a la ruina total.

Mientras tanto, las administraciones públicas y sus jefes pasándolo pipa durante el mes de agosto.-Confucio.

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