miércoles, noviembre 30, 2022

A pan y agua

Con la que está cayendo muchos españolitos de a pie se están viendo obligados a subsistir a base de potaje huevo o sopitas de ajo; los privilegiados son los que viven de un sueldo del Estado y que en pocas ocasiones se sienten presionados por el rendimiento en sus puestos de trabajo. Lo mismo da que seas eficiente o no, algo que no pasa en la empresa privada.

Las empresas públicas se sostienen con el Erario, estatal, autonómico o municipal; sus trabajadores fijos suelen estar blindados y saben que su puesto no peligrará salvo que hagan algo que esté fuera de la Ley. La verdad es que no me parece ni bien, ni mal; simplemente es un lugar que se supone que han ganado con su esfuerzo en unas oposiciones.

Los poderes del Estado son tres: Legislativo, ejecutivo y judicial al que añadimos el conocido como “El Cuarto Poder” que no es otro que la prensa. Dentro de este último existe una subdivisión interesante, el cuarto poder público y el privado. Los periodistas que trabajan en un medio privado viven de sus accionistas y publicidad –entre otras cosas– los de un medio público lo hacen de los presupuestos estatales, autonómicos o municipales.

El cuarto poder se caracteriza por ser incisivo con los otros tres –legislativo, ejecutivo y judicial– además de otras ensoñaciones de carácter rosa, sensacionalista o lo que sea. Los periodistas destruyen o encumbran según su criterio, objetivo o no. Sientan ante sus micrófonos a políticos para hacerles su particular tercer grado con mayor o menor acierto. De todos son conocidas las distintas ocurrencias de afamadas plumas o locutores de radio y televisión que han salido a la palestra desde siempre.

Yo me pregunto si es moral que un periodista que ha hecho uso de su posición de privilegio en los medios se presente a unas elecciones. No voy a hablar de periodistas de medios nacionales conocidos por todos…imaginen a algunos que tienen un púlpito privilegiado y que bajo la crítica de su pluma o micrófono han hecho caer a políticos y cargos de nuestra sociedad, los han cuestionado sin que éstos tuvieran el beneficio de la duda, pues imaginen que se presentasen a unas elecciones. Ejemplos de periodistas incisivos tenemos unos cuantos, claramente etiquetados por su ideología.

Si se critica a un juez que deja la carrera por la política; a un cargo electo o a un gobernante por una empresa por qué nadie se atreve a criticar al cuarto poder, sobre todo cuando un periodista procedente de una empresa pública se ha catapultado a la fama gracias a nuestros impuestos. Está claro que las puertas giratorias siguen funcionando, nadie está dispuesto a seguir a pan y agua.–Confucio.

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