75 años

8 de mayo, Día de la Victoria

Cada ocho de mayo, desde 1945 se celebra en Europa  El Día de La Victoria. Tal día como hoy, hace setenta y cinco años se anunció al mundo el fin de la Segunda Guerra Mundial, el nazismo y su terror había sido derrotado por los aliados.

Nuestro viejo continente quedó arrasado por el mayor conflicto bélico de su historia y se debía comenzar con su reconstrucción y el reparto en dos bloques diferenciados; Europa Central y Oriental quedaron bajo el control de regímenes comunistas y el resto en lo que se denominó la Europa libre.

Las calles de Europa, Estados Unidos y las de los países contendientes se llenaron de millones de ciudadanos que se manifestaban con júbilo por sus calles. El primer ministro británico dijo: “Podemos permitirnos un breve periodo de regocijo, pero no olvidemos el trabajo y los esfuerzos que nos aguardan”.

Desde la Segunda Guerra Mundial no se vivía en nuestro continente, ni en el mundo, una situación tan dramática como la que se está padeciendo. Miles de muertos, economía hundida y millones de personas encerradas en sus casas.

En esta ocasión el enemigo es invisible y cruel. Se ceba con la población más indefensa, nuestros mayores y los que sufren patologías susceptibles de verse agravadas. Buscar similitudes con un conflicto bélico puede resultar apetecible y facilón. Comparar quien es el eje y cuáles son los aliados comporta el riesgo de ser injusto.

Es cierto que ha habido comportamientos execrables por parte de algunos ciudadanos al no respetar las órdenes dictadas por las autoridades aconsejadas por los asesores; pero también resulta insoportable sentirse engañado por quienes se supone deben velar por el bien colectivo. Resulta un plomo que cada fin de semana en Prime Time se emita un discurso largo y tedioso del presidente, todo ello en el más puro estilo ¡Alo, Presidente!

Alguno de sus sesudos asesores debería decirle lo de la economía en el lenguaje. Mensajes claros, concisos, cortos y al alcance de personas como yo que soy bastante burro. Si fuera alguno de sus bien pagados asesores le recomendaría que cuidase introducir en el lenguaje ciertos slogan que no están gustando. La “Nueva Normalidad”, por ejemplo…¿Qué nueva normalidad?

Volviendo al tema de estas líneas, hoy hace 75 años de la rendición de un enemigo común: El Fascismo. Nuestro enemigo común es ahora el Covid-19 y una de las formas más efectivas para derrotarle es que nuestros “jefes” nos digan la verdad para poder defender a nuestras familias y a nosotros mismos.

No puedo dejar de mencionar a todos los que están partiéndose el lomo en beneficio de la sociedad. En este momento valle sería deseable que les dotasen de lo necesario para que no caigan como moscas. Mencionar a sanitarios, cuerpos de seguridad del Estado, ejército, transportistas, … sería injusto, siempre queda algún colectivo atrás.

Como he dicho cada día, supongo que esta crisis sanitaria lograremos vencerla, ahora nos toca sufrir. Miles de muertos nos contemplan y espero y deseo que, aunque con estos bueyes tendremos que seguir arando” no valdrán excusas, son muchas las preguntas que precisan respuesta.-Confucio.

Licenciado en Filosofía

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