Valentía o soberbia

Parece que los políticos no madrugan

La ignorancia es la noche de la mente, pero una noche sin luna ni estrellas.

Aprovechando quizás esta tranquila tregua política por la que atravesamos, también la primavera se asoma discretamente a las ventanas de los hogares españoles, embutida en discretos y humildes tiestos de barro cocido y que tiñe las fachadas de los barrios de vivos colores, encendidos por el sol de la mañana que se despereza bajo la amenaza constante de la Covid-19.

Parece que los políticos no madrugan. Y, para nuestro consuelo, eso es bueno porque acudirán a sus puestos de trabajo con la lección bien aprendida aunque espero que no con la suficiente desfachatez como para intentar engañarnos un día más. Mientras tanto, la nueva remesa de vacunas ya se encuentra entre nosotros aunque la organización en los ambulatorios deja mucho que desear todavía; y no por culpa del personal sanitario sino, como siempre, por la ineptitud ya demostrada por los políticos responsables.

Algunos se consuelan lamentándose de que todos los problemas que se avecinan fueran tan insignificantes como la mala gestión de la vacunación llevada a cabo. Largas colas como también largos los tiempos de espera.

Mientras tanto, Pablo Iglesias, a tenor de la opinión de la derecha de toda la vida, parece que haya sitiado Madrid para, según ellos, tratar de aislar la capital de cualquier influencia externa que pudiera perjudicar el carisma que le conceden los miles de votantes que le esperan frente a las urnas en las próximas elecciones a la presidencia de la Comunidad.

Nunca sabremos si su renuncia a la vicepresidencia del gobierno pudiera interpretarse como un gesto genuino de valentía política o, por el contrario, un ejemplo de soberbia suprema con la exclusiva intención de retar abiertamente no sólo ya al Partido Socialista en su propio terreno por la conquista de Madrid, sino demostrar también que se encuentra en disposición voluntaria de acabar además con el tándem que igualmente significaría una coalición en bloque de PP, Vox y Cs. El tiempo nos lo dirá.

Bien es cierto que, en la retaguardia, Pablo Iglesias ha dejado tras de sí su cartera ministerial en manos de gente de su entera confianza y con la que se asegura que los compromisos pactados y pendientes con Pedro Sánchez se lleven a cabo sin cortapisas y con la mayor celeridad.

Otra cosa bien distinta será el resultado que obtenga en Madrid del riesgo corrido en pos de la presidencia de la que muchos dudan de su conquista, pero los votantes habrán de apostar por el mal menor para la capital y, en tal sentido, Podemos también cuenta con una supuesta oportunidad de hacer valer la contundencia de su política social en aras del éxito que espera que se produzca.

Mientras tanto, Más Madrid a esperar.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.