martes, agosto 16, 2022
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Temperaturas e incendios

Existen razones más que suficientes que obligan a uno a permanecer en esa especie de trance al que nos conduce las elevadas temperaturas que estamos sufriendo como consecuencia del cambio climático que nos acecha cara al futuro y que desde hace algún tiempo comienza a preocuparnos sobremanera, especialmente en la estación más seca del año y donde la falta de lluvias no alivia las grandes sequías que sufre nuestro país en concreto y ni tan siquiera aparece cuando más se le necesita como es la de intentar atajar con ella los pavorosos incendios forestales que asolan el paisaje rural de manera indiscriminada a lo largo de éste estío.

Desde luego que el exceso de calor afecta a nuestro carácter y dinamismo. La prueba de ello es la pereza en tomar acciones determinadas como, incluso, la de escribir a pesar de tener todo el tiempo para ello a lo largo de éstas humildes vacaciones donde las temperaturas se vuelven intransigentes en la misma medida que también nos volvemos las personas con nuestra severa conducta social como consecuencia del ascenso del mercurio.

En el interior de los bosques, los forestales pierden la vida tratando de frenar en vano el avance de las llamas que algunos desaprensivos han provocado por razones que a muchos se nos hace imposible de entender. Dicen que, incluso, importantes intereses económicos se esconden detrás de esas aviesas intenciones que otros muchos colectivos tratan de contrarrestar con un esfuerzo sobrehumano que continúa cobrándose víctimas inocentes por agotamiento y/o por accidente en previsión de males mayores.

Desde la península quiero mostrar mi más sentida preocupación por el incendio que padece en estos aciagos días la enorme zona rural de Los Realejos en la isla de Tenerife y que amenaza ya a las estribaciones del parque natural de Las Cañadas del Teide. Espero y deseo que un lugar que conozco tan bien y que tanto echo de menos desde Cataluña, cuente con la suficiente ayuda material y humana que consiga sofocar la virulencia de las llamas que se ceban con el monte y el paisaje de ese bosque en concreto.

El cambio climático ya está aquí.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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