Uno ya no puede substraerse del todo a las dudas que plantean las opiniones periodísticas en referencia en el devenir de la complicada política española y que a tanta confusión y con tanta frecuencia se prestan los medios de comunicación españoles entre los afectados por determinadas acciones emprendidas por algunos partidos, supuestamente en favor de todos aquellos que, como yo mismo, hemos cumplido con nuestro deber de votantes en pro de una justicia social que hoy deja tanto que desear y que brilla por su ausencia.
Me atrevería incluso en señalar la escasa preparación intelectual de muchos de los que hoy se sientan en el hemiciclo y que durante toda su vida no han hecho otra cosa que vivir a costa de lo que se deriva de un trabajo que deberían tomárselo con la responsabilidad y exigencia que conlleva el cargo.
Todos ellos campan por su cuenta y riesgo porque el voto sólo les ha servido para estar donde hoy se encuentran y no para tratar de solucionar los problemas que se le plantean a la ciudadanía en general. Por todo ello y como suele sucederle a muchos de los que como yo no encontramos ya respuestas convincentes que nos puedan sacar de lo que ya estamos convencidos, hemos entrado en una fase de tal desconcierto y descrédito que hemos preferido también vivir a nuestras anchas en el territorio de la ficción literaria que, a la postre y en vista del panorama político que nos circunda, es donde mejor y más felices nos encontramos. La pena es que no todos puedan gozar de la misma imaginación que nos sirve a otros muchos para disfrazar nuestro enojo y decepción frente a la inmundicia que la clase política arroja a la calle a través de las ventanas de las distintas cámaras.
¿Acaso no creen sus señorías que serían igual de tan poco eficaces en el desempeño de sus distintas profesiones en la vida civil? Si así fuera, ahora comprendo por qué se han dedicado a la vida política desde siempre.
Mientras tanto, yo me iré alejando paulatinamente del crédito que le he venido otorgando a esa clase política a la que me refiero y que aún hoy no acaba de convencerme. Me refugio en la ficción; es lo único que me queda.
zoilolobo@gmail.com
Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes
