martes, julio 5, 2022

Precampañas

Todo iría algo mejor si uno no tuviera que arrastrar la pesada carga que supone la esperanza de alcanzar un mundo mejor para los más necesitados. Estos días, los partidos políticos se confrontan entre sí por obtener el mejor resultado en las próximas elecciones andaluzas y cada uno de ellos se enfrenta al ridículo en el que suelen caer sus distintos adversarios entre sí por tratar de obtener el mejor resultado propagandístico posible ante la oportunidad que les brindan los muchos platós de televisión y las cabeceras de la mayoría de diarios nacionales.

Mucho se ha venido hablando estos días del protagonismo que, entre otros partidos locales, juegan, sobre todo, PSOE, PP y Vox, respectivamente, a lo largo de la precampaña para las elecciones andaluzas. Pero mayor relevancia cobra si caben las esperpénticas declaraciones llevadas a cabo por el representante del Partido Popular, Juan Manuel Moreno Bonilla y su homónima por Vox, Macarena Olona.

A pesar del ridículo protagonizado ante los medios por Macarena Olona, Juan Manuel Moreno Bonilla cuenta sin embargo con su probable participación en una coalición si ésta fuera imprescindible para que el PP pudiera hacerse con el poder en Andalucía. Mientras tanto, Núñez Feijóo hace la vista gorda sobre las intenciones de su candidato de pactar con aquellos a los que el presidente del PP se opuso desde el principio, rompiendo así el compromiso de centrarse en lo que verdaderamente le importaba que no era otra cosa que mantener la independencia de la extrema derecha española. Sea como fuere, Vox se las promete muy felices y recorre toda la geografía andaluza intentando hacer creer a sus simpatizantes que a su candidata Olona le une un estrecho vínculo con el pueblo andaluz merced al interés que siempre ha dicho tener por sus costumbres, su folclore, su clima, además de su propia idiosincrasia, entre otras muchas cosas que le son afines.

La opinión de la izquierda en general se centra en criticar precisamente lo que se supone ha sido el gran ridículo alcanzado por  Macarena Olona a lo largo de toda la campaña electoral: desde su discutido empadronamiento en Granada hasta los vestidos de faralaes lucidos en distintos eventos festivos protagonizados en Sevilla, además de su procaz provocación a los que considera sus enemigos políticos más acérrimos y, con especial saña, contra PSOE y sus socios de Podemos, a quienes les enmienda la página siempre que tiene oportunidad  de hacerlo ante los micrófonos de cualquier medio de comunicación.

Sin embargo y a pesar de todo, muchos andaluces no las tienen todas consigo y temen que el PP, con la ayuda o no de Vox, podría alcanzar una mayoría que permitiera a Juan Manuel Moreno gobernar en solitario por primera vez en Andalucía. De manera que Juan Espadas, candidato del PSOE, se las ve y se las desea para tratar de elevar la moral de la mayoría de andaluces en favor de un triunfo socialista que se ha visto eclipsado por la llegada de nuevos intrusos con los que hasta ahora no contaba, pero que podrían muy bien dejar huella entre las élites de toreros, ganaderos, terratenientes, además de una clase media acomodada que teme con las premisas que baraja la coalición en el gobierno en materia de sueldos mínimos, seguridad social, políticas de empleo, regulación de la caza, impuestos, etc., etc., y que consideran un peligro para su bienestar particular así como también para la merma de sus intereses económicos hasta ahora a buen recaudo.

Así están las cosas o así las veo yo.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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