Posguerra y virus

Deberíamos atrevernos a especular sobre la necesidad o no de disponer de unas Fuerzas Armadas en un momento tan crucial como el que estamos atravesando en el que la seguridad nacional de nuestro país ya no depende exclusivamente de ellas. No existen estrategias militares tan eficaces como para combatir un virus que ha podido convertirse en el arma letal de la que seguramente ya disponen discretamente muchos países de nuestro entorno. Países cuyos presupuestos de defensa habrán servido para financiar la investigación hasta tal punto de que ya no necesitan el empleo de un ejército formal para la defensa o el ataque indiscriminado a cualquier enemigo que se interponga a sus intereses de carácter económico.

Las víctimas inocentes producidas por el indiscriminado ataque del covid-19 dejarán de percibir la pensión de su cónyuge para arrogarse al derecho que les debería corresponder a una de viudedad que pueda resolver, durante el estrecho futuro del que disponen, las penurias que les ha tocado vivir, primero durante la posguerra civil y, ahora ante la contundencia letal del coronavirus.

Estos mayores con los que el Covid-19 se ensaña a diario, son todos ellos los pertenecientes a unas generaciones nacidas de las miserias de una posguerra que se alargó mucho más allá de los años cincuenta y que gracias a su denodado esfuerzo en el trabajo diario, alcanzó este país la cota de recuperación económica que necesitábamos para mantenernos a flote dentro del concierto europeo de entonces, cuando, a pesar de todo el sufrimiento padecido, la dictadura española, mediante el llamado acuerdo BÉRARD-JORDANA, fue reconocida por Francia, el día 25 de Febrero de 1939,  como gobierno legítimo de España.

¿Tiene algún sentido mantener a estas alturas esas estructuras decimonónicas de defensa por cuyos entresijos termina colándose fácilmente un virus mortal invisible, además de indetectable, por muchos radares de alta sensibilidad que haya dispuesto el ejército para rastrear nuestro espacio aéreo, sin ni siquiera conseguir detectar al más peligroso enemigo de nuestro sistema inmune hoy? ¿En que podríamos invertir todo ese dinero tan mal empleado hoy en día?

No pretendo de ninguna manera ocultar mi asombro ante todo lo que, de manera tan desconcertante, está ocurriendo en este país, sin que ninguna autoridad, sobre todo militar o del Servicio Nacional de Inteligencia, se hayan ni siquiera pronunciado sobre el particular, ni qué opinión le merecen las lógicas sospechas que asaltan a tantos cientos de ciudadanos que como yo mismo no encontramos respuesta fiable a las dudas que sobre el particular nos planteamos.

Nos hacemos cargo de que habrá que esperar a que todo esto pase de la mejor manera posible para tratar de dilucidar que si las sospechas se confirman, algún país implicado debería pagar por la tamaña irresponsabilidad de haber infectado a tantos miles de seres humanos, causándoles la muerte a un altísimo porcentaje de ellos.

La cuarentena y la soledad emocional en la que nos encontramos algunos, da para mucho. Por lo menos para no permanece todo lo callados que esperan las autoridades de cualquiera de nosotros.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.