lunes, mayo 23, 2022
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Oratoria disciplente

Por más que algunos cuestionen el criterio que obliga a la razón que me asiste al derecho a discrepar sobre la incompetencia que, -en opinión también de otros muchos-, por lo general degrada a la clase política española que cada día pretende darnos lecciones de altruismo, de buena educación, sensibilidad y otras muchas virtudes que dejan de cumplir a propósito y que deberían ser intrínsecas en el desempeño de sus funciones como representantes de todos y cada uno de nosotros, no estoy dispuesto a conceder ni un ápice de tolerancia a ningún representante de la oposición representada en el hemiciclo por partidos como el Partido Popular, Ciudadanos o Vox cuando en el parlamento plantean soluciones sólo a base de insultos y frases hechas que no llevan a ningún sitio y que tampoco deberíamos permitir por mucha tolerancia que estemos dispuestos a ofrecer.

Estoy harto de escuchar en el hemiciclo, por parte de sus señorías, coletillas que tan a menudo se pronuncian casi como sentencias inapelables. La tan manida de “sí o sí” con la que se pretende obligar a lo que propone el ponente, o aquella otra que reza: “como no puede ser de otra manera”, como si no existieran otros argumentos para poder rebatir o rectificar lo que se pretende acordar incluso por sufragio. Evidentemente es otro de los adverbios que se repiten hasta la saciedad desde la tribuna de oradores para dar por sentado que no existe duda alguna sobre lo que se plantea o propone en el discurso.

El uso del retruécano para representar un resultado contradictorio; como aquel tan popular que dice: “Ni son todos los que están, ni están todos los que son”.

En cuanto a los insultos tan soeces que también se cruzan entre los distintos oradores, cabe no olvidarse de ninguno, pero, por educación, no me siento en condiciones de citarlos porque son muchos y de muy distinta soez categoría. Sin embargo, parece ser la calumnia la estrella de todos ellos, dada la prensa que suele tener en perjuicio de la víctima o del propio partido de ella.

Para acabar, sólo me resta citar un sencillo poema atribuido al gran poeta que fue Antonio Machado  y que bajo la figura literaria de merismo dice así:

Ni contigo ni sin ti                                                                                                tienen mis males remedio;                                                                                      contigo porque me matas,                                                                                        y sin ti, porque me muero

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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