miércoles, enero 19, 2022
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Vacaciones navideñas… para algunos

Otro año anómalo

El año que se va se ha convertido en otro año anómalo para la humanidad, ya nada volverá a ser como antes. Incluso cuando nos abandone la pandemia todo lo que nos rodea habrá cambiado para siempre. Hace veinte años se produjo el primer gran cambio a escala mundial, el ataque terrorista a Estados Unidos trajo consigo reformas importantes en cuanto a las libertades individuales. Moverse por el mundo era hasta ese momento relativamente fácil, prácticamente nos valía cualquier tipo de documento identificativo, los controles aeroportuarios eran menos estrictos…ahora pasaporte biométrico, sin líquidos, sin cinturón y a veces hasta sin zapatos para poder pasar un filtro de seguridad.

Se está estableciendo otro nuevo orden mundial que no nos obliga sólo a identificarnos y a respetar temas de presunta seguridad como llevar en el neceser una colonia un poco grande o una botella de agua que luego tienes que pagar a precio de whisky escocés en el interior. Ahora tienes que llevar en tu cuerpo una vacuna inoculada y un código qr que garantiza que eres portador de esa falsa inmunidad; falsa porque los vacunados también caen en este frente bélico del covid.

Cada día somos menos libres y el sentimiento orweliano de sentirnos siempre observados se ha incrementado de forma agobiante. Los anti vacunas dicen que con el producto inoculado quieren controlarnos; pienso que es una gilipollez… el porcentaje de ciudadanos en el mundo que posee en su bolsillo un teléfono móvil “inteligente” es incluso superior a los que hemos sido vacunados. ¿Cuántas veces le ha preguntado su teléfono lo que le ha parecido un lugar visitado? Fotos con geolocalización, mensajes, email, Whatsapp, Facebook, Instagram… ¿Quién quiere controlarnos más si ya lo estamos? Y voluntariamente, que es lo más simpático.

Vacaciones navideñas… para algunos

Ahora llegan las navidades y toca felicitar. Felicito a los que pueden poner la calefacción o la placa vitrocerámica sin echarse a temblar; felicito a los que pueden coger su coche sin ir repostando de 5 en 5 euros por razones obvias; felicito a los que llaman al butano y no tienen que romper la alcancía para pagar la bombona. Evidentemente, también a los que puedan contradecir al ministrillo de consumo y comprar un buen solomillo, chuletón o incluso un roscón con nata genuina.

Imagino los temblores de los que tienen que “cargar los camellos” de los Reyes Magos con juguetes cada día más caros o los que tienen que intentar llenar su carrito de la compra con lo poco que les ha quedado a estas alturas de mes. Me alegro mucho que el volcán palmero haya dado una tregua, espero que definitiva, y deseo que todas las promesas que han hecho políticos, bancos, notarios y colectivos que se subieron al carro de la solidaridad, se cumplan.

Pienso en las cálidas moquetas madrileñas de palacios y congresos, miro el país que tenemos donde algunos quieren comer canelones de niños hispanohablantes, exterroristas que gobiernan, bajadas de pantalones, eméritos, comunistas de salón en chalet, ultraderecha implacable y faltona, falta de nivel político y mientras todos estos están calentitos arrimados a la chimenea que más calienta ¿Qué tenemos a nuestro alrededor? Deténgase un momento y mire… ¿Le gusta lo que ve? A mí, no.Confucio.

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