Olvido

Se degustaron excelentes vinitos de la Ribera del Duero acariciando los bordes de las copas bien servidas por el personal .

Aunque de muy mala gana, el PP ha decidido por fin sumarse finalmente a la iniciativa del PSOE de reactivar la llamada Nueva Normalidad. Del tal modo que entre ambos y, sobre todo, a criterio también de la patronal, parece haber sido la mejor opción que hubiera podido barajarse si de lo que se trataba era sacar al país de este enorme socavón provocado por la aparición de la terrible pandemia que aún sigue asolando la península y de cuyas víctimas en las residencias de ancianos de Madrid, sus familiares han reclamado responsabilidades por la falta de medios sufridos para que estos enfermos, ante su extrema gravedad, hubieran podido haber sido, en su día, atendidos debidamente en los distintos hospitales de la capital.

Mucha gente, incluido yo mismo, sigue sin poder entender el alcance de las investigaciones abiertas en torno a ciertas supuestas negligencias de Pablo Iglesias cometidas durante el curso de su gestión como vicepresidente segundo del Gobierno. Por lo tanto, hasta que no se despejen algunas incógnitas que por el momento sólo maneja el señor Villarejo a su antojo, lo único que hasta ahora podemos barajar son meras hipótesis sobre el particular.

Estas lagunas infestadas de parásitos en pleno verano, sólo pueden conducir a una epidemia política de mayor alcance que la producida por el Covid-19, sin embargo a ningún partido, dadas las circunstancias, le apetecería hoy disponer de la presidencia del Gobierno. Sólo cuando estas charcas se sequen ante el rigor del caluroso verano que nos espera, podremos confiar en presumir de una salud democrática digna de la Constitución que nos representa.

El largo y cálido verano que nos espera pudiera provocar en la clase política una calma chicha que, en realidad no beneficiaría a nadie, habida cuenta de que, todavía, no nos encontramos en condiciones de darle la espalda tan alegremente al Covid-19, quién continúa al acecho, tratando de traicionar a este gobierno con su peligrosa insistencia.

Hoy, por primera vez, me he acercado a la playa más próxima, a unos ciento cincuenta metros de casa, y he podido comprobar la responsabilidad que el conjunto de la población está demostrando en materia de precaución, manteniendo todo el tiempo las distancias de seguridad que aconsejan los expertos y lo que es todavía mejor: aún sobraba playa para los más rezagados. Es bien cierto que todavía no nos encontramos en la cima de la temporada turística pero, sin embargo, los bañistas parecen ser conscientes de lo que se juegan y actúan en concordancia con lo establecido.

Nunca como el de este fatídico año de 2020, el verano había sido esperado con tanta devoción. La mayoría de todos nosotros nos hemos encontrado privados no sólo de libertad física, sino de las múltiples ventajas que nos proporciona en ésta época del año la naturaleza, como es disfrutar de su luz, del mar, la montaña, pero sobre todo de aquella cotidianidad que habíamos perdido por precaución y de la que con especial relieve, los latinos tanto disfrutamos con cualquier excusa válida. Ahora, por fin, reunidos en torno a una mesa, podremos disfrutar, aparte de la naturaleza, de unas cervezas bien frescas o unos excelentes vinos de nuestra tierra mientras las “tapitas” calientes se irán sucediendo, sin orden de continuidad, pero con total independencia de lo mucho o poco que bebamos, aunque manteniéndonos siempre lo suficientemente alejados de la codicia del traicionero Covid-19 como para no caer en sus redes.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.