Nobleza obliga

Más que a cuerpo de rey, podría afirmarse rotundamente que don Juan Carlos hoy en día vive como un auténtico marajá, aunque no precisamente en la India como sería lo suyo, sino en ese otro pequeño paraíso físico que ha elegido en Abu Dabi, porque, -aunque sí se sospecha-, nadie sabe exactamente donde se encuentra ese otro paraíso fiscal en el que esconde su cuantiosa supuesta fortuna.

Se ha sabido que el rey emérito ha regularizado su compromiso fiscal con Hacienda merced al préstamo ofrecido por un discreto grupo de amigos de los que don Juan Carlos prefiere no hablar y a quienes les está sumamente agradecido por su excelsa generosidad para con su persona, dado que, al parecer, le han evitado con su magnánimo gesto, las consecuencias que de inmediato le podía haber acarreado con la justicia española.

La Grandeza española ha escurrido el bulto de tal manera que ninguno de sus miembros, que se sepa, ha sido capaz todavía de ofrecer al rey emérito la hospitalidad merecida en cualquiera de sus muchas propiedades cuando más éste lo necesitaba. Siempre bien pertrechados y parapetados tras sus numerosos entorchados y medallas concedidas por la Corona en tiempos ya pretéritos del imperio, han preferido pasar cómodamente desapercibidos para no tener que haber dispensado una ayuda económica sin retorno a un miembro de la familia real con el que les cabe unas responsabilidades dignas de unos monárquicos acérrimos como los que presumen ser, pero que, sin embargo, terminan siempre por empañar con su cobarde actitud la imagen de la misma Corona que en su día les concedió tantos títulos de nobleza.

Los republicanos quedan pues libres de toda sospecha. De modo que estos pecados de codicia, traición, deshonor, tacañería económica, etc., por parte de los monárquicos españoles más acérrimos y representativos, pone muy de manifiesto el absoluto desprecio por aquel que fuera otrora su rey y por cuyo motivo se ha visto en la obligación de recurrir a una forzada y vergonzosa  mendicidad fuera de España hasta llegar a conseguir ahorrar la suma de cuatro millones de euros con los que poder satisfacer parcialmente la deuda contraída con Hacienda desde hace ya muchos años.

Vivir para ver. Ver para creer.

zoilolbo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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