Llegar a las manos

El intenso careo mantenido en la Audiencia Nacional tuvo tintes de patio de colegio por las numerosas controversias habidas

Resulta vergonzoso comprobar lo muy poco que falta para que los políticos españoles en activo consigan llegar a las manos para, en última instancia, tratar de resolver sus diferencias (no coincidencias) sobre aspectos tan esenciales como la economía dependiente de la pandemia, la aprobación de los presupuestos generales del estado o la formación definitiva del Poder Judicial, por poner sólo unos pocos ejemplos que representan la enconada lucha que todavía significa arrimar el ascua a la propia sardina de cada uno de los contendientes.

He oído, a modo de disculpa, a algunos políticos españoles confesar que todavía les queda mucho por aprender. ¿Acaso no hay que llegar aprendidos al Parlamento?

No, no es necesario llegar aprendidos, porque para eso están lo que hemos dado en llamar asesores. Asesores que, naturalmente, cuestan dinero, pero con los que resulta mucho fácil aunque también más caro solucionar el problema a resolver. ¿No resultaría más beneficioso colocar al asesor en cuestión al frente del ministerio como sustituto del propio ministro que lo necesita?

Esas y otras son las estúpidas preguntas que cualquier ciudadano puede hacerse respecto de la organización interna de un gobierno: asesores, cargos de confianza, diseñadores de campaña e imagen, etc., etc. Sin embargo y a pesar de todo, los resultados obtenidos no son, ni mucho menos sobresalientes. Lo hemos comprobado, entre otras cosas, con el infructuoso manejo de la pandemia, en medio de la cual hemos ido dando palos de ciego tratando de resolver el problema lo mejor posible; y, además, ayudados por expertos asesores en la materia, que ya es el colmo.

A pesar de todo y en última instancia, sólo nos queda depositar nuestra confianza en esa mediocre clase política que no nos merecemos y que sólo busca un interés partidista a espaldas de sus votantes y afiliados. Pero, como diría un conformista: ¡Eso es lo que hay!

Espero y deseo que los socialistas salgan indemnes de las luchas fratricidas en el parlamento porque haciendo alusión al refranero español, sólo nos queda la esperanza de aplicar lo que parece ser la única verdad que se nos ocurre en momentos de tan grave crisis: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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